Era una solución estética perfecta para no pasar desapercibido por la carretera.

En las últimas décadas del siglo XX, lucir faros escamoteables era sinónimo de máxima atracción en un vehículo. Generalmente, los empleaban los coches deportivos, aunque también había otros modelos que recurrían a esta solución estética, muy impactante visualmente.

Lamentablemente, estos faros cayeron en desuso y, posteriormente, desaparecieron por completo... por dos motivos. El primero tenía que ver con la seguridad; concretamente, con los atropellos. Un incidente con un peatón podía suponer graves perjuicios para la persona damnificada, algo que en los test de EuroNCAP estaría totalmente penalizado.

Otras listas interesantes:

El segundo hace referencia al apartado aerodinámico. Estos faros incrementaban notablemente la resistencia al aire, lo que perjudicaba el rendimiento y los consumos del vehículo. También hay que tener en cuenta el tema de la fiabilidad, pues la apertura y cierre se realizaban a través de pequeños motores eléctricos, que podían estropearse.  

Pero no queremos quedarnos con estos puntos negativos, sino con el recuerdo de unos coches inolvidables, que hicieron las delicias de muchos niños (me incluyo aquí) hace unas décadas por esos faros tan singulares. Como siempre, pincha en la esquina inferior derecha para ir viendo todos los vehículos.