Todos y cada uno de estos ejemplares te dejarán pegado al asiento.

Basándose en la afirmación de que todo se puede mejorar, varios especialistas han añadido mucho, mucho picante a varios superdeportivos. Tanto, que todos los que aparecen en este listado superan con holgura los 1.000 CV. ¿Te imaginas acelerar a fondo alguna de estas preparaciones? Sería una experiencia única para cualquiera, aunque solo está reservada para manos experimentadas. Mientras seguimos soñando con esta posibilidad, vamos a desglosar estos coches de ensueño.

Ford GT BADD GT

Ford GT (2.737 CV)

Esta unidad tan especial, perteneciente a la primera generación (no un GT40), se le conoce como BADD GT y desarrolla la friolera de 2.737 CV. Con esta escandalosa cifra, entenderás que el coche haya logrado varios récords de velocidad. De hecho, alcanzó 472 km/h, por lo debería considerarse el vehículo de calle más rápido del mundo... de forma oficiosa, porque ningún miembro de Guinness estuvo en el intento para convertirlo en oficial. Por tanto, el Koenigsegg Agera RS 2018 continúa con el reinado, gracias a una marca homologada de 457,5 km/h. 

Volviendo al GT, Johnny Bohmer, dueño y conductor del BADD GT, promete una nueva prueba, en la que se ha fijado el objetivo de llegar a 483 km/h. No obstante, en ella, podría romper la barrera de los 500 km/h. Estaremos atentos durante el próximo mes de diciembre, fecha en la que se llevará a cabo la tentativa. Es un proyecto tan atractivo que aparecerá en el programa de televisión Fast N'Loud, del canal Discovery Channel.

El Ford GT más rápido jamás visto:

Audi R8 (2.534 CV)

Ya hemos comentado en más de una ocasión que el motor de gasolina atmosférico V10, de 5,2 litros, del Grupo Volkswagen es uno de los más jugosos de preparar. En este caso, Underground Racing escogió un Audi R8 e incorporó dos turbocompresores a la mecánica, logrando una descomunal potencia de 2.534 CV.

Homologado para circular por carreteras abiertas al tráfico, esta preparación fue capaz de marcar 394 km/h en apenas media milla. Estamos hablando de apenas 804 metros, una distancia muy corta para lograr ese registro salvaje. Si eres dueño de un R8, debes saber que puedes hacerte con este kit de potencia, aunque no es precisamente barato: 99.000 dólares, que son, al cambio, 83.242 euros. En cualquier caso, el que tiene dinero para un coche así, también puede hacer una inversión extra, ¿no crees?

Un Audi R8 estratosférico:

Ford Mustang Hoonicorn (1.418 CV)

Cada vez que aparece el nombre de Ken Block es sinónimo de espectáculo motorizado. En una de sus últimas 'hazañas', completó la subida a Pikes Peak a los mandos de su Mustang Hoonicorn... debidamente preparado. Al igual que en la mecánica del R8, se han incorporado dos turbos en el motor 6.7 V8, para incrementar la potencia hasta los 1.418 CV. Además, se alimenta de metano, con el objetivo de incrementar al máximo las prestaciones.

¿El resultado? Un ascenso que pone los pelos de punta, con derrapes y 'donuts' antológicos. De hecho, en una curva, Block dejó colgando la parte trasera del coche en un acantilado. En definitiva, no te puedes perder el vídeo adjunto en el siguiente enlace, porque te vas a quedar boquiabierto.

Ken Block y Pikes Peak, una dupla atractiva:

Nissan 240SX (1.060 CV)

El modelo japonés es un desconocido en España, pero merece la pena saber más de él... sobre todo, si su motor V8, de 7,0 litros, desarrolla 1.060 CV. La mecánica, de origen General Motors, sube hasta las 7.500 vueltas y se convierte en la aliada perfecta para Matt Field, un piloto profesional de drifting, para lograr auténticas 'diabluras'. 

Si quieres ver de lo que es capaz este dúo en una sinuosa carretera de montaña en California, mira el vídeo que se encuentra en el siguiente enlace. No hay duda de que llevar el coche de costado como lo hace Field es una misión imposible para la mayoría de los 'mortales'. ¿Tú te atreverías a domarlo?  

Cruzadas salvajes con el Nissan 240SX:

Shelby 1000 (1.013 CV)

Otro Mustang que supera las cuatro cifras de potencia es esta preparación con 1.013 CV. Para lograrlos, renuncia al motor V8 atmosférico de la versión GT y se reemplaza por la mecánica de 5,2 litros, también de ocho cilindros en V y con aspiración atmosférica, del Shelby GT350. El picante viene dado por un compresor volumétrico de la casa Whipple y una centralita electrónica ECU recalibrada.

Además, el vehículo ha recibido un kit de carrocería, con el que la estética varía prácticamente por completo. También se han mejorado la suspensión, ahora adaptativa, y el equipo de frenos, firmado por Brembo. Eso sí, solo se podrá conducir por circuitos, ya que no cumple las normativas de emisiones contaminantes para circular por carreteras abiertas.        

Shelby 1000, un Mustang para circuitos: