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Este Eagle es el único F1 estadounidense que ha ganado un GP

El monoplaza, de 1967 y con motor V12 Gurney-Weslake, se subastará en septiembre, con una estimación de hasta 9 millones de dólares.

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake de 1967
Foto: RM Sotheby's

La historia de la Fórmula 1 está llena de vehículos legendarios, pero pocos pueden presumir de un logro como el del AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake. El monoplaza de 1967 saldrá a subasta con una valoración estimada de entre 7 y 9 millones de dólares, unos 6,5-8,3 millones de euros al cambio actual.

¿Por qué ese precio tan alto? Gracias a un detalle que lo hace excepcional: es el único monoplaza construido en Estados Unidos que ha ganado un Gran Premio de Fórmula 1. El éxito llegó en el Gran Premio de Bélgica de 1967, en el circuito de Spa-Francorchamps, con su propio creador al volante, Dan Gurney, piloto estadounidense y fundador del equipo All-American Racers (AAR).

La escudería californiana se creó para diseñar y construir coches de competición. Aquella victoria supuso el primer y único triunfo en Fórmula 1 de un constructor estadounidense desde Duesenberg en 1921, y aún hoy convierte al Eagle en uno de los coches más importantes de la historia del automovilismo yanqui.

Galería: AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake (1967)

El Eagle Mk I, el sueño americano en la Fórmula 1

El proyecto nació en 1964 a partir de una idea de Gurney y de su amigo Carroll Shelby, con el objetivo de crear una estructura capaz de competir al máximo nivel en las carreras internacionales. Tras algunas experiencias en competiciones estadounidenses, AAR comenzó a desarrollar un monoplaza destinado también al Mundial de Fórmula 1.

El diseño se confió a Len Terry, ingeniero británico y autor del Lotus ganador de las 500 Millas de Indianápolis de 1965. El Eagle Mk I empleaba un chasis monocasco de aluminio y un motor muy particular: el Gurney-Weslake V12 de 3 litros, fabricado por la compañía británica Weslake y dotado de 48 válvulas. El propulsor rendía alrededor de 287 kW (390 CV) a 10.500 rpm.

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake (1967)
Foto: RM Sotheby's

Sólo se construyeron cuatro unidades del Eagle Mk I, mientras que las versiones equipadas con el V12 Gurney-Weslake fueron únicamente tres. El monoplaza que saldrá a subasta este mes de septiembre es el chasis número 103, uno de los dos ejemplares V12 que aún permanecen en manos de coleccionistas privados.

Tras su debut en 1967, el Eagle mostró enseguida un gran potencial. Dan Gurney logró resultados importantes, entre ellos el tercer puesto en el Gran Premio de Canadá de ese mismo año, pero la escasa fiabilidad del proyecto limitó el rendimiento global del equipo. Su éxito más prestigioso siguió siendo, en cualquier caso, el de Spa, una victoria destinada a entrar en la historia.

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake (1967)
Foto: RM Sotheby's

Una larga vida después de la F1

Terminada su etapa oficial en Fórmula 1, el Eagle Mk I número 103 pasó por varios propietarios. En 1969 fue adquirido por el piloto estadounidense Danny Ongais, con la idea de transformarlo para competir en la SCCA Formula A, un proyecto que, sin embargo, nunca llegó a completarse.

En los años siguientes pasó por diversas colecciones privadas en Estados Unidos y Reino Unido, y volvió a ser protagonista en pruebas históricas. Ha participado en eventos de prestigio como el Goodwood Revival, el Festival of Speed y el Monaco Historic Grand Prix, donde en 2002 logró además un resultado destacado en la categoría reservada a los Fórmula 1 históricos.

AAR Eagle Mk I Gurney-Weslake (1967)
Foto: RM Sotheby's

Su actual propietario lo conserva desde 2002 en su colección privada. Según los especialistas que lo han examinado recientemente, el monoplaza necesita una revisión técnica antes de volver a rodar en pista, pero mantiene intacto su valor histórico.

Más allá de su rareza técnica, el atractivo del Eagle Mk I se debe sobre todo a su vínculo con Dan Gurney: un piloto capaz de ganar en Fórmula 1, en Le Mans y en las 500 Millas de Indianápolis, pero también uno de los pocos que ha construido su propio monoplaza y lo ha llevado hasta la victoria en un Gran Premio. Un hito que, casi 60 años después, ningún otro constructor estadounidense ha conseguido repetir.