Kimera K-39: hiperdeportivo italiano de 1.000 CV con motor V8 de Koenigsegg
La marca piamontesa presenta su primer hiperdeportivo de carretera, equipado con un motor V8 biturbo de Koenigsegg y con un diseño inspirado en los coches de resistencia de los años 80.
Kimera Automobili se adentra oficialmente en el mundo de los 'hypercars' con el nuevo K-39, el modelo más ambicioso jamás fabricado por la marca piamontesa fundada por Luca Betti. Presentado en el Concurso de Elegancia Villa d’Este 2026, a orillas del lago de Como, el K-39 supone un hito histórico para la empresa italiana, conocida hasta ahora por sus reinterpretaciones modernas de los legendarios Lancia de rally de los años 80, como el EVO37 y el EVO38.
Esta vez, sin embargo, no se trata de un restomod: el K-39 es un proyecto completamente original, desarrollado desde cero y concebido para entrar en el selecto universo de los hiperdeportivos más exclusivos del mundo.
Diseño inspirado en los prototipos de resistencia de los años 80
El Kimera K-39 nace inspirándose en las siluetas de los coches que dominaban el Campeonato Mundial de Prototipos Deportivos en los años 80. El resultado es una carrocería larga, baja y esculpida, con proporciones que se salen de los esquemas actuales. El aire familiar con las creaciones anteriores de Kimera sigue siendo evidente, sobre todo en la parte delantera y trasera, pero aquí el enfoque es más extremo y sofisticado.
Galería: Kimera K-39
La aerodinámica se ha desarrollado como parte integrante del diseño. La parte delantera utiliza soluciones modernas derivadas del automovilismo, como el S-Duct para la gestión de los flujos de aire, mientras que la parte trasera combina superficies extractoras y un gran alerón que recuerda a los coches de carreras de resistencia de la época. Incluso los grupos ópticos están integrados directamente en la estructura aerodinámica del coche.
Kimera K-39 Race
Junto a la versión estándar, Kimera Automobili también ha presentado una configuración especial 'Pikes Peak', desarrollada para enfatizar aún más el vínculo entre el hiperdeportivo italiano y el mundo de las carreras de montaña. Esta variante cuenta con elementos aerodinámicos específicos y una configuración orientada al uso en pista, sin perder la homologación para circular por carretera.
Un V8 Koenigsegg de 1.000 CV
La gran novedad técnica del K-39 es el motor. De hecho, Kimera se ha asociado con Koenigsegg, el fabricante sueco especializado en hiperdeportivos extremos, para desarrollar un V8 biturbo específico. El propulsor desarrolla 1.000 CV a 7.350 rpm y 1.200 Nm de par a 5.500 rpm, con un limitador fijado a 8.250 rpm.
Según Kimera, el motor se ha adaptado específicamente al carácter del K-39. En comparación con las aplicaciones más extremas utilizadas en los Koenigsegg, el sistema de sobrealimentación se ha aligerado y optimizado para mejorar la respuesta del acelerador y la manejabilidad. El V8 también cumple con la normativa sobre emisiones y puede recibir actualizaciones de software 'over-the-air' a través de la plataforma en la nube desarrollada por la marca sueca.
El proyecto cuenta también con la participación de Dallara, empresa italiana especializada en ingeniería de competición, que colabora con Kimera a través de una relación de asesoramiento técnico y desarrollo compartido. El objetivo declarado es crear un hiperdeportivo capaz de combinar altas prestaciones, ligereza y una experiencia de conducción analógica.
Producción limitada y debut internacional
Como todos los Kimera, el K-39 también se fabricará en serie limitada. Incluso antes de la presentación oficial, ya se habían asignado más de veinte unidades a clientes seleccionados. Los diez primeros compradores tendrán además acceso a la configuración especial Pikes Peak.
Kimera K-39 Stradale, vista trasera
Tras su debut en el Concorso d’Eleganza Villa d’Este, el K-39 emprenderá una gira internacional que pasará por eventos como el Goodwood Festival of Speed, la Monterey Car Week, Spa-Francorchamps y Le Mans Classic. Precisamente en Le Mans, Luca Betti conducirá un coche histórico que inspiró el proyecto K-39, cerrando simbólicamente el círculo entre el pasado y el futuro.
Con este hiperdeportivo, Kimera abandona definitivamente su papel de simple intérprete nostálgico del automovilismo histórico e intenta forjarse una identidad propia en el panorama de los superdeportivos modernos. Un reto ambicioso, que cobra aún más relevancia gracias a la colaboración con Koenigsegg y al debut en uno de los eventos automovilísticos más prestigiosos del mundo.
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