Mercedes-Benz: el diésel todavía tiene futuro
La marca alemana ha explicado su estrategia respecto a este tipo de coches.
El futuro próximo de los Mercedes-Benz será eléctrico, pero mientras llega ese momento, la marca alemana seguirá apostando por el diésel, sobre todo para los coches de segmentos superiores. ¿Locura o genialidad?
Si bien es cierto que con el nuevo CLA (que se presentará en Roma en marzo de 2025) la compañía está a punto de desvelar un nuevo motor de gasolina híbrido ligero, que promete ser muy eficiente, también lo es que para los coches más grandes, el diésel seguirá siendo una opción importante, tanto con motores de cuatro como de seis cilindros.
De hecho, la compañía de Stuttgart ha explicado que no tiene intención de dejar de invertir en este combustible como tecnología de transición, algo que seguirá haciendo al menos mientras se lo permitan.
Por qué Mercedes sigue creyendo en el diésel
Según una declaración de la empresa, el gasóleo sigue representando el 74% de las preferencias de sus clientes en el segmento de los turismos y el 90% en el caso de los vehículos comerciales.
Mercedes-Benz CLE Cabrio 2024
Este éxito se debe a las continuas inversiones realizadas en esta tecnología durante las últimas décadas, que han permitido una importante reducción del consumo y de las emisiones.
Hoy, de hecho, los motores de última generación, como los OM654 y OM656, no sólo cumplen con las normativas más estrictas en materia de contaminación, sino que además se integran muy bien con soluciones híbridas, incluyendo versiones híbridas enchufables capaces de recorrer hasta 123 km en modo eléctrico.
Mercedes-Benz Clase GLC Coupé 2024
Del Clase C para arriba
En lo que respecta a los próximos años, Mercedes-Benz ha anunciado que ha decidido centrar el futuro del diésel en los segmentos superiores, empezando por el Clase C, una estrategia que, según el fabricante, permitirá a largo plazo maximizar los beneficios de esta tecnología para vehículos más grandes y pesados, donde el diésel aún hoy sigue siendo insuperable en términos de par y consumo.
Pero, ¿de dónde viene el amor entre la marca germana y el gasóleo? La respuesta se llama 260D, el primer coche de la historia en el que se instaló de serie un motor diésel en 1936, una solución que luego evolucionó gracias a la tecnología turbodiésel en los años 70 y gracias al sistema Common Rail en los 90.
Pero eso no es todo, porque a mediados de la década de 2000 la compañía fue pionera en la tecnología AdBlue, que debutó en la evolución Euro 6 del V6 OM642, primero en el Clase E 320 Bluetec y después en los ML, GL y R 350 Bluetec, una solución que en su momento fue definitivamente pionera en la minimización de las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) y partículas.
Por último, la última generación de motores se diseñó ya compatible con biocombustibles avanzados como el HVO100 y hoy representa la cúspide de la evolución de esta tecnología.
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