Este Mercedes-Benz 300SL Gullwing tiene una restauración curiosa detrás
El vehículo luce un aspecto impecable, fruto del gran conocimiento del propietario... y de sus deseos.
La última y magnífica restauración de Thornley Kelham tiene detrás una historia única. Cuando el propietario de un Mercedes-Benz 300 SL, que también es juez del Concurso de Elegancia de Pebble Beach, llevó su Gullwing al reputado especialista en coches clásicos y de época, exigió unas sencillas peticiones: "Debe ser perfecto, de época y terminado en cualquier color menos en plata".
Sencillo, ¿verdad? No del todo. El coche ha estado en Reino Unido desde 1981, tras pasar la primera parte de su vida en Francia. Además de eso, había muy poca información sobre los primeros años de vida del modelo.
Una vez que los restauradores se pusieron manos a la obra, descubrieron que el coche había tenido un pequeño bache en algún momento de ese período nebuloso. Todo ello, a pesar de haber sido descrito como "en perfecto estado" en 1971.
En realidad, el estado no era el ideal. Tras seguir investigando, se demostró que el coche se había reparado usando piezas de un Roadster (los faros y los pilotos, para ser más exactos).
Por suerte, el chasis tubular todavía estaba en buenas condiciones, pero los componentes mecánicos, incluido el motor, necesitaban reconstruirse después de tantos años de inactividad. Así que por ahí comenzaron los trabajos.
Tanto la transmisión como el motor de seis cilindros en línea y 3,0 litros de cilindrada fueron sometidos a una profunda limpieza, partiendo desde cero. Algunas piezas necesitaron ser reemplazadas para asegurar el correcto funcionamiento del vehículo, de una forma fiable, durante años.
En total, el coste de las piezas de toda la restauración alcanzó las seis cifras, aunque esa cantidad no incluyó los paragolpes, que fueron eliminados a petición del propietario.
Con el color plata descartado desde el principio, el exterior también fue tratado con una nueva pintura Horizon Blue de época, mientras que el interior fue confeccionado con una opción de tela escocesa azul sin cuero.
"Restaurar un Gullwing es una gran responsabilidad, y hacerlo para un juez del Concurso de Elegancia de Pebble Beach, como nuestro cliente, también conlleva una cierta presión", dijo Simon Thornley, cofundador de Thornley Kelham. "Cuando se trabaja con un coche tan raro e icónico como este, la originalidad y la precisión son absolutamente cruciales".
Thornely también afirmó: "Pasamos cientos de horas consiguiendo que los detalles de este coche fueran exactamente los correctos, mientras nos asegurábamos de que cumplía con los mismos estándares presentes en todos los vehículos en los que trabajamos: tiene que tener buen aspecto, conducirse bien y estar hecho para durar".
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