Hombres y mujeres compartimos gustos cromáticos a la hora de comprar un vehículo y nos gustan las opciones clásicas.

La compra de un coche nuevo es un proceso que siempre implica diferentes variables personales, como por ejemplo el color. Esta decisión parece poco importante, pero a menudo resulta decisivo que la marca tenga una paleta cromática adecuada, con el fin de que el cliente no se escape.

Si tenemos en cuenta los gustos en el mercado italiano, la gente sigue prefiriendo los colores más sobrios y neutros, como el blanco, el negro y el gris. Estas preferencias las tienen tanto los hombres como las mujeres. 

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Estas conclusiones surgen del estudio publicado por la UNRAE, una organización italiana especializada en el mundo del automóvil, tras analizar las matriculaciones de 2019 en aquel país. Según los resultados, el sexo tiene poca influencia en la elección del color, ya que los italianos y las italianas eligen de manera homogénea cómo 'vestir' su coche.

Una vez más, el gris es el color más popular, con un 36% de las preferencias, seguido de la clásica carrocería blanca, con un 27%, y la negra, que con un 15% nunca pasa de moda.

También se registran resultados notables con el azul claro (que incluye los diversos tonos azules existentes) y el rojo, fuera del podio pero capaces de alcanzar el 10,5 y el 6% del total, respectivamente.

Por detrás están situados el marrón, el verde, el naranja, el amarillo y el púrpura, convirtiéndose en colores más de nicho. Al final, estas opciones pueden llegar a cansar con el paso del tiempo o pasarse de moda, por lo que no suelen ser las más demandadas.

BMW M850i xDrive Gran Coupé 2020, prueba

El registro de los compradores por género es diferente: la proporción de clientes varones de 2010 a 2019 se sitúa entre el 59 y el 60%, mientras que la proporción de mujeres va del 40 al 41%. 

Cabe señalar también la constante disminución de las compras de automóviles por parte de la población joven, ya que el grupo de edad de 18 a 29 años pasó del 34,7% en 2010 al 26,3% en 2019, lo que confirma la progresiva reducción del poder adquisitivo de los consumidores más jóvenes. Además, cada vez se valora menos tener un coche en propiedad.