El Garmisch, diseñado por Marcello Gandini, vuelve a la vida medio siglo después.

Como viene siendo habitual en los últimos años, en los que está ejerciendo de fantástico anfitrión en el Concours d´Elegance de Villa d´Este, BMW vuelve a mostrar un espectacular prototipo a sus invitados. 

Y, aunque en algunos casos el coche mostrado acaba pasando a la producción, como el Serie 8 Concept del año 2017, en esta ocasión, ha querido hacer un guiño al pasado.

Porque a orillas del Lago de Como no ha presentado un ejercicio de estilo de corte futurista, sino la vuelta a la vida de un modelo con medio siglo de historia a sus hombros: el Garmisch, un coupé setenteto, diseñado por un creador excepcional como Marcello Gandini.

Galería: BMW Garmisch Concept

Un prototipo olvidado

El destino es a veces muy caprichoso. Marcello Gandini, antiguo jefe de Diseño de Bertone, ha creado muchos coches famosos, como el propio Lamborghini Miura.

Sin embargo, el Garmisch cayó en el olvido y es posible que los fanáticos de BMW no lo recuerden del todo bien. Incluso, parece que ha sido difícil encontrar el material de la época, en la sede de Munich, necesario para recrear el coche. 

De hecho, el propio Gandini se quedó sorprendido cuando, en verano de 2018, Adrian van Hooydonk (actual director de Diseño de BMW) se puso en contacto con él para recrear el prototipo desde cero. 

Vi las fotos de la época hace unos años y nunca se me quitaron de la cabeza. El coche parecía pertenecer al pasado, pero me pareció sorprendentemente moderno", Adrian van Hooydonk.

Gracias a su contribución y sus recuerdos, el equipo encargado del proyecto, formado por diseñadores y especialistas del departamento BMW Classics, ha conseguido llevar a cabo la recreación. 

Así, entre dibujos y fotos de la época, recuperadas de algún cajón polvoriento, y los nuevos métodos de diseño y trabajo (como la impresión en 3D) este modelo, con nombre de estación de esquí alemana, ha vuelto a la realidad. 

BMW Garmisch Concept

La reinterpretación del doble riñón

Presentado en el Salón de Ginebra de 1970, el BMW Garmisch fue la interpretación futurista que Bertone llevó a cabo de los modelos clásicos de la firma bávara... empezando por el frontal. En él, se encontraba el típico doble riñón, aunque girado a 90 grados, mucho más geométrico y redondeado de unos grandes grupos ópticos. 

Aún más característica es la luneta trasera, que queda cubierta por una rejilla negra; un elemento típico del diseño de Gandini, que contrasta con la suave pintura 'champán' de la carrocería.

En el interior, se mantenía la línea minimalista, con cuero blanco e inserciones en madera. Y donde estamos acostumbrados a ver pantallas cada vez más grandes, apenas aparece la radio del coche, incompatible con las cintas de cassette y colocada verticalmente; una solución tan original como el propio coche.