Así, seguro que será el centro de atención.

Uno de los problemas más grandes que tiene el Bugatti Veyron es que, con el paso de los años, apenas destaca entre la muchedumbre. En varias ocasiones, más de un dueño ha perdido alguno en un estacionamiento de un centro comercial o, peor aún, de un área de servicio, en mitad de un mar de Audi y BMW plateados. 

Incluso cuando está estacionado sin ningún otro coche alrededor o repostando en una gasolinera, el Veyron pasa completamente desapercibido, salvo en contadas ocasiones. Resumiendo, este vehículo nunca ha sido tan impactante, como cabría esperarse de un superdeportivo de 1.000 CV que, en su época, costaba un millón de euros. Al menos, algo así pasa por la cabeza de alguno de sus usuarios en Estados Unidos...   

 

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El actor Jamie Foxx, protagonista de películas como Django Desencadeno o Collateral, ha dado con la solución a este tema: pintar su Veyron de color dorado. Suponemos que se trata de pintura y no de oro verdadero, aunque, con un famoso de Hollywood de por medio, nunca se sabe.

Por lo que se puede ver en la foto, tan solo la parrilla y los embellecedores de las llantas se han librado de esta preparación tan, tan... tan poco discreta.  

¿Te lo quedarías?

No vamos a juzgar si un Bugatti Veyron dorado es espeluznante o, simplemente, exagerado. El modelo convencional, que podía elegirse con carrocería bicolor, mostraba una indudable elegancia atemporal. No obstante, no se nos ocurre un vehículo más ideal que este para recibir un tratamiento de oro. No en vano, se trata del coche del millón de euros, ¿no?  

Ahora, solo nos queda preguntarte: ¿con cuál te quedarías? ¿Con el Veyron bicolor o con el dorado? Para gustos, los colores. 

Fuente: Motor Authority

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