El coche decidirá por nosotros la velocidad y no podremos hacer nada
Una propuesta de la Comisión Europea evalúa la introducción de sistemas que frenen los coches que circulen demasiado rápido.
Frenada automática de emergencia, control de crucero adaptativo, inteligente y predictivo, monitorización del conductor... A estas alturas, los coches nuevos están repletos de tecnologías de asistencia a la conducción, muchas de ellas obligatorias si se venden en Europa. La seguridad, ante todo, y en el futuro, según algunas informaciones, podría haber un nuevo sistema que generará debate.
Al parecer, la Comisión Europea estaría estudiando la posibilidad de introducir un nuevo dispositivo, obligatorio para todos los coches nuevos vendidos a partir de 2030, capaz de reducir automáticamente la velocidad si se superan los límites. Si hay que circular a 120 km/h, no se podrá superar esa marca.
Galería: Tesla Cybercab
Un paso más allá
La tecnología se basaría en los sistemas de reconocimiento de señales de tráfico ya presentes en los coches nuevos, junto con los datos del GPS, para determinar la velocidad puntual del vehículo y si respeta o no los límites, reduciéndola automáticamente en caso de superarlos. Un paso fundamental que convierte el coche en una especie de Gran Hermano.
Si hasta ahora los sistemas a bordo indican los límites de velocidad vigentes en el tramo por el que se circula, en algunos casos actuando sobre el control de crucero para ajustarse a lo establecido por el código de circulación, pero dejando al conductor la posibilidad de ir más allá, en el futuro el coche podría imponernos el ritmo al que debemos circular.
Es importante subrayar que todavía se trata de una fase exploratoria y no está claro que en el futuro tengamos que conducir coches que decidan automáticamente a qué velocidad circular, sin posibilidad de intervenir y desconectar el dispositivo.
Lo cierto es que el European Transport Safety Council (ETSC), organismo independiente dedicado a la seguridad vial europea, impulsará esta idea, como ya está haciendo al pedir una reducción de los límites de velocidad en Europa hasta 30 km/h en zonas urbanas, 70 km/h en carreteras convencionales y 120 km/h en autopista.
Las dudas
Con la seguridad vial no se juega, desde luego, pero ¿estamos seguros de que un sistema que decida automáticamente por nosotros es la respuesta adecuada? Basta con fijarse en todas las dudas que rodean a los distintos sistemas de conducción autónoma ideados por los fabricantes: años y años de pruebas, con éxitos e incidentes, pero sobre todo una gran preocupación: ¿estamos seguros de que los datos que leen los coches son correctos?
Entre la falta de señales, los mapas no actualizados y la señalización no siempre en condiciones óptimas, actualmente seguimos muy lejos de contar con tecnologías infalibles. También hay otras cuestiones, como la del precio: sistemas de este tipo tienen un coste de desarrollo que inevitablemente acaba repercutiendo en el cliente final, con el riesgo de frenar la venta de coches nuevos y seguir envejeciendo el parque automovilístico europeo.
Y los coches más antiguos son menos seguros, independientemente de que cuenten o no con sistemas que impidan superar los límites de velocidad.
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