París, el salón del automóvil reabre porque lo necesitamos
Los focos apuntan a la 90ª edición. La participación es buena, las novedades no faltan, pero el tema de fondo es la incertidumbre.
¿Han muerto los salones del automóvil? En París, las luces vuelven a encenderse y brillarán desde hoy hasta el 20 de octubre. 48 marcas de automóviles, decenas de primicias mundiales y un calendario repleto de conferencias que recuerdan a los viejos tiempos. A escala 1:5, se entiende.
Puede que las primeras luces hechicen, pero hay un tácito de peso que conviene tener en cuenta: este evento ha renacido por necesidad. Una necesidad dictada por el instinto de supervivencia de una industria automovilística puesta a prueba por la transición actual y la crisis estructural del sector, que genera 'profit warnings', reorganizaciones de empresas y, sobre todo, incertidumbre.
El nuevo Golf GTE, en primera fila en el estand de Volkswagen
El estand de Stellantis cuenta con Alfa Romeo Junior
Modelos del nuevo Renault 4, superestrella de París
Por eso están en París todos los que tienen que estar. El Grupo Volkswagen, que produce más de lo que vende y tendrá que cerrar algunas fábricas; Stellantis, que tiene que convencer a los consumidores (y a los accionistas) de que ofrece coches multienergía viables para impulsar las ventas en 2025; y los alemanes de BMW, que tienen que mantener el equilibrio entre tres continentes, evitando los aranceles europeos contra los chinos y las consiguientes represalias del Gobierno de Pekín.
Conferencia de prensa de Renault en París, con el director general Luca de Meo
Renault está ahí, en el papel de anfitrión, gracias al fuerte liderazgo de Luca De Meo, y está incluso Tesla, que hasta el otro día no hacía ferias porque son "cosas viejas" y que, como Ford, necesita ahora hacerse notar.
Luego están los chinos, claro, los que tienen las espaldas más anchas de todos como BYD, pero también otras marcas que acaban de llegar a Europa y que en París quieren, por un lado, dar a conocer sus productos y, al mismo tiempo, entender cómo funciona el automóvil en este lado del mundo. Donde todo es más complicado.
En cambio, en el Salón del Automóvil de París no hay nadie faltan las siempre bienvenidas marcas de lujo (Ferrari, Lamborghini, McLaren...). Una pena para el público, que habría estado encantado de volver a soñar. Pero tampoco hay un grupo sólido como Toyota y muchas marcas japonesas y coreanas, con la excepción de Kia, que decidió participar para celebrar el lanzamiento de su nuevo coche eléctrico, el EV3.
El Kia EV3, en el salón de París
Una foto curiosa: Ligier y Ford, codo con codo
Nunca como en esta ocasión el inventario de presencias (y ausencias) nos ha proporcionado una clave para entender el aire que tira. La noticia positiva es que el Salón (como formato) vuelve a convertirse en el lugar de encuentro de un sector en el que todos se habían hecho ilusiones pensando que podían ir por libre y que ahora se ven obligados a trabajar en sistema.
Porque sólo unidos podremos primero sobrevivir y luego (quizá) aspirar a ganar.
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