El vídeo muestra a varios superdeportivos de la marca italiana infringiendo numerosas normas de circulación, antes del accidente.

Cuando uno tiene un vehículo muy potente, se encuentra en un tramo muy técnico, infringe numerosas normas de circulación y sobrepasa los límites de su pericia, el accidente está prácticamente garantizado.

Todos estos factores se unieron en un suceso acaecido en Asturias; en concreto, en la subida al mirador del Fito (punto kilométrico 10,9 de la carretera AS-260), dentro del término municipal de Colunga. Allí, un Lamborghini Aventador acabó estampado contra la cuneta, después de una conducción realmente temeraria, como puede verse en el vídeo.  

Los conductores protagonistas de la grabación actuaron de forma absolutamente negligente, como si estuvieran en un circuito cerrado al tráfico... pero con coches de por medio. Esta terrible conducta acabó con el accidente y un herido por un golpe en la cabeza. Afortunadamente, nadie más sufrió heridas. 

Lamborghini Aventador, accidente en Asturias

Según informa El Comercio, la salida de la vía se produjo a las 17:57 horas del pasado martes y el hombre herido se hospedaba en un lujoso hotel de cinco estrellas en el concejo de Parres. Desde luego, nunca se le olvidarán estas vacaciones...   

Lógicamente, el incidente atrajo la curiosidad de los que estaban circulando por la zona. No en vano, el coche cuesta más de 300.000 euros y monta un propulsor atmosférico 6.5 V12, con 750 CV.

Galería: Lamborghini Aventador SVJ 2019

Desconocemos si el hombre ha recibido alguna denuncia por parte de la Guardia Civil, pero tiene que sentirse afortunado porque, en esa subida, suelen circular muchos ciclistas y, si se hubiese llevado a alguno por delante, el episodio podría haber acabado en tragedia. 

En fin, no conviene olvidar nunca que los superdeportivos solo deben llevarse al límite en un circuito de velocidad. Al fin y al cabo, aquella gente que posee una destacada fortuna y se compra un 'cochazo', tampoco debería escatimar a la hora de pagar unas tandas en una pista.  

Fuente: El Comercio