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¿Genialidad o sacrilegio? Este Suzuki Jimny ahora lleva corazón eléctrico

Las piezas necesarias para la conversión costaron menos que una buena bicicleta eléctrica, y le llevó menos de una semana llevarlo a cabo.

Conversión a vehículo eléctrico de un Suzuki Jimny de 1996
Foto: The Life of Troy (YouTube)

Convertir un coche antiguo en eléctrico es ahora más fácil que nunca, gracias a la gran variedad de piezas ya fabricadas que se pueden adaptar para que funcionen juntas con un poco de esfuerzo y una buena dosis de ingenio. 

Claro que hay empresas especializadas que cobran cientos de miles o incluso millones de dólares por conversiones de lujo, pero también hay un número cada vez mayor de aficionados que tienen un coche clásico sin usar cuya reparación resultaría demasiado cara, por lo que empiezan a buscar piezas para la conversión.

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Eso es lo que hizo el youtuber Life of Troy con su Suzuki Jimny de 1996, un coche que se vendió durante un breve periodo en Estados Unidos (y también en otras regiones) con el nombre de Suzuki Samurai. Lo importó de Indonesia el año pasado y, por Navidad, se rompió la junta de culata del motor de cuatro cilindros y 1,0 litros. Era la segunda vez que le pasaba desde que Troy era propietario del coche, así que empezaba a parecerle que tener el coche daba más problemas que satisfacciones.

Pero entonces surgió de la nada la idea de convertirlo en un vehículo eléctrico, y ahora el coche vuelve a funcionar y a circular con propulsión eléctrica, tras un gasto de menos de 5.000 dólares (4.370 euros al cambio actual) y solo cinco días de trabajo.

Antes de entrar en detalles, debes saber que no se trata de una conversión sofisticada. De hecho, como dijo Troy en uno de sus vídeos, es una de las conversiones más sencillas y baratas que existen, y eso fue a propósito. Solo quería conducir el coche a baja velocidad y por la ciudad, y cumple estos requisitos a la perfección.

El motor original de 1,0 litros desarrollaba unos 45 CV de potencia, lo cual no es mucho. Se extrajo el motor de combustión y se atornilló directamente un motor de corriente continua de 72 voltios de D&D Motor a la caja de cambios manual original de cinco velocidades mediante una placa adaptadora. El motor desarrolla solo 9 CV de potencia, pero compensa la falta de potencia con un par relativamente generoso de 88 Nm. El hecho de que cueste solo 929 dólares (unos 810 euros al cambio actual) lo hace aún mejor.

También se instaló bajo el capó un controlador de 500 amperios, que cuesta 815 dólares (unos 710 euros al cambio), junto con un convertidor de CC adquirido en eBay. Todo ello se alimenta mediante una batería de litio-hierro-fosfato de 105 Ah, diseñada originalmente para carritos de golf. Está ubicada en la parte trasera, donde antes estaba el depósito de gasolina original, y permite una autonomía realista de entre 32 y 48 km con una carga completa.

La batería cuesta unos 1.900 dólares (unos 1.660 euros al cambio) y, actualmente, es lo único que impide que este coche sea más práctico. El propietario señala que siempre puede aumentar su capacidad. La batería se carga a través de una sencilla toma de corriente de 120 V y tarda unas cinco horas en cargarse por completo.

No hay embrague, pero todas las marchas siguen ahí, y el coche no tenía frenos asistidos por vacío, lo que facilitó mucho el trabajo de conversión, ya que eliminó la necesidad de una bomba de vacío. En cuanto a la velocidad, el propietario afirma que alcanzó uno 80 km/h, lo que no dista mucho de la velocidad máxima original del coche.

Es uno de esos proyectos que simplemente tienen sentido, y Life of Troy no es el único que ha seguido este camino. La sección de comentarios de sus vídeos está llena de personas que afirman haber realizado conversiones similares en viejos quads o carritos de golf, y que ahora los vehículos son mucho más útiles que antes.