Accidente: destroza el baño público más antiguo de Japón
Con 500 años de antigüedad, los daños son irreparables.
En algunas ocasiones, la realidad supera a la ficción, por difícil de creer que sea lo que se cuenta. Y cuando introducimos la variable del factor humano, un vehículo y la maniobra de estacionamiento, todo puede suceder.
La imagen de portada explica, fielmente, lo sucedido. El protagonista ha sido un empleado, de 30 años de edad, de la Asociación para la Conservación del Patrimonio de la ciudad japonesa de Kioto, que 'aparcó' su Toyota de una forma poco recomendable.
Por desgracia para él (y para los ciudadanos de Kioto), accidentalmente, pisó el acelerador circulando marcha atrás, en lugar del freno, impactando con la rama de un árbol próximo al baño público del templo Tofokuji en Kioto y perdiendo el control del vehículo, según informaron los medios locales.
El hombre, cuyo nombre no se ha hecho público, llamó a la policía inmediatamente después del accidente que dañó considerablemente este espacio sagrado para los japoneses. Por suerte, no había nadie dentro del templo budista zen en ese momento y el hombre resultó ileso.
Según sabemos, este baño público, de gran valor cultural, fue construido hace unos 500 años durante la era Muromachi, para los novicios del monasterio, según informa la cadena pública japonesa NHK.
Como consecuencia del accidente, también resultaron dañadas las puertas dobles de dos metros de altura y las columnas interiores, según Sora News 24. El periódico japonés Sankei Simbun ha publicado una foto de un Toyota Will Vi dentro del edificio, rodeado por los restos que quedan de la puerta de madera.
Este Toyota es un vehículo peculiar, de los denominados 'kei car', de 3,72 metros de longitud con carrocería de tres volúmenes. Equipa un motor de cuatro cilindros de gasolina con 1,3 litros, asociado a un cambio automático ECT de cuatro velocidades.
El templo, que podía albergar hasta un centenar de monjes a la vez, cuenta con unos veinte retretes que, según el periódico Assai Simbun, todavía se utilizaban en el periodo Meiji (1868-1912).
Los expertos afirman que las puertas pueden repararse, y el director del instituto de investigación de la iglesia dijo que la renovación podría durar varios meses. Aunque el edificio está normalmente cerrado a los visitantes, se puede ver parte del interior desde el exterior del mismo.
Foto: asahi.com
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