La nueva Lancia Ypsilon ha sido uno de los coches más comentados de los últimos años, sobre todo por el precio, la elección inicial de lo eléctrico y la mecánica compartida con otros modelos de Stellantis. Con la nueva Turbo 100, sin embargo, cambia de enfoque: llega un motor de gasolina asociado a un cambio manual de seis marchas y un precio más accesible frente a las versiones híbridas y eléctricas. Usada entre ciudad, circunvalación y autopista, la Ypsilon sorprende sobre todo en persona, con un diseño más personal de lo que parece en fotos y un habitáculo menos “francés” de lo esperado. La posición de conducción es natural, los asientos son cómodos y el cambio manual devuelve una sensación más directa y envolvente. Queda algún plástico duro, pero la calidad percibida es buena. Más sencilla y práctica, esta Ypsilon intenta así acercarse de nuevo a los automovilistas italianos.