En una época dominada por motores eléctricos e híbridos, es raro ver nuevos propulsores de combustión realmente innovadores. Entre las posibles excepciones está el cuatro cilindros Hurricane de Jeep, un 2.0 turbo de 325 CV que, sobre el papel, podría parecer convencional pero esconde soluciones técnicas avanzadas.

El elemento más interesante es la Turbulent Jet Ignition (TJI), una tecnología de combustión de precámara derivada de la Fórmula 1 y ya utilizada en el V6 Nettuno del Maserati MC20. En este sistema, la mezcla de aire y combustible se enciende en una pequeña cámara separada, mejorando la combustión en la cámara principal y aumentando la eficiencia energética.

El motor también utiliza doble inyección (directa y en el colector) y dos bujías por cilindro, una en la precámara y otra en la cámara principal. Esta combinación permite a los ingenieros obtener más potencia y eficiencia a partir de una cilindrada relativamente contenida.

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