Así es cómo las baterías de los coches eléctricos chinos no provocarán incendios
El 1 de julio entrarán en vigor nuevos requisitos sobre dispositivos y pruebas obligatorias.
A pesar de las fluctuaciones, que son incluso normales teniendo en cuenta las cifras del mercado, la difusión de los coches eléctricos o electrificados en China sigue creciendo y, con ella, también evoluciona el marco normativo en materia de seguridad. De hecho, el 1 de julio entrarán en vigor nuevas obligaciones que afectan en gran medida precisamente a las baterías.
Lo curioso es que, al menos en un caso, no se trata tanto de avances que traigan consigo novedades tecnológicas concretas, sino de dispositivos mucho más sencillos y 'prácticos' de usar.
Llega el 'desconectador de batería de un solo toque'
La primera de las novedades que China adoptará el próximo mes de julio con las normas GB18384-2025 (seguridad de los vehículos eléctricos) y GB38031-2025 (seguridad de las baterías) se refiere a la desactivación rápida de las baterías de tracción, que deberán poder desactivarse con un gesto. Por lo tanto, nada de algoritmos sofisticados, sino un interruptor físico que aísle la batería.
En realidad, las novedades son más profundas y significativas de lo que parecen: las obligaciones anteriores exigían, de hecho, la presencia de un sistema de alarma que señalara el peligro inminente de incendio o explosión. Ahora, en cambio, se exige que esta eventualidad se contrarreste, precisamente, desconectando el circuito de alta tensión de la batería, con el fin de facilitar también la labor de los equipos de rescate.
Batería BYD Blade
Esto, naturalmente, no hace que los dispositivos electrónicos sean superfluos; al contrario, se sigue regulando sobre todo en torno a los 'predictivos', tal y como confirma la reciente publicación del reglamento GB47497-2026, a la espera de entrar también en vigor, y que introducirá la obligación de instalar detectores de riesgo de incendio que reaccionen ante el sobrecalentamiento de las baterías.
Volviendo a las normas de aplicación a partir de julio, las obligaciones no se limitan a esto, sino que, además, se exige que, en caso de incendio, el humo no sea nocivo para los pasajeros, lo que afecta en primer lugar a la química. La estructura de protección de la batería también debe cumplir requisitos más estrictos. De hecho, el nuevo reglamento (GB38031—2025) prevé también una prueba de colisión adicional que debe verificar la protección adecuada en caso de impactos contra los bajos del vehículo, el punto en el que las baterías de los coches eléctricos modernos están más expuestas.
La fase de recarga tampoco se ha quedado al margen: los protocolos prevén una prueba acelerada de carga y descarga de nada menos que 300 ciclos, durante los cuales no deben producirse incendios ni indicios de explosión.
Los fabricantes están preparados
Los principales fabricantes de baterías ya se han adelantado, hasta el punto de declararse en cumplimiento de los requisitos. Tanto CATL como BYD han comunicado que ya han superado las nuevas pruebas y esta última, en referencia concreta a su batería ultradelgada Blade Battery, afirma haber obtenido resultados incluso mejores que los exigidos por el protocolo.
Galería: Coches eléctricos y seguridad
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