El coche construido en un garaje que vale una fortuna
Creado por Lloyd Templeton sobre la base de un Mercury V8, se ha convertido en un icono en las subastas y entre los coleccionistas.
En el panorama de los coches estadounidenses de la posguerra, el Mercury Bob Hope Special ocupa un lugar particular: un roadster único, a menudo confundido con un prototipo oficial, pero que en realidad nació como una construcción artesanal realizada por Lloyd Templeton y su familia a comienzos de los años 50.
En una época en la que en Estados Unidos explotaba la cultura de los 'custom cars', este coche se consolidó como uno de los ejemplos más extremos de creatividad aplicada al automóvil.
La base de un Mercury V8
En la base del Mercury Bob Hope Special había un chasis de 1948 derivado de un Mercury, marca estadounidense entonces controlada por Ford y situada entre la propia Ford y Lincoln dentro de la gama de la compañía.
Sobre esta estructura se instaló el célebre motor V8 'flathead', uno de los propulsores más extendidos de la época, combinado con soluciones mecánicas pensadas para garantizar prestaciones elevadas según los estándares de aquel momento.
Galería: Mercury Bob Hope Special
Sin embargo, la carrocería era lo que hacía que este vehículo fuera realmente único. No existía un único elemento coherente: el roadster era un conjunto de piezas procedentes de modelos diferentes, reinterpretadas para crear una silueta baja típica de los 'show cars' estadounidenses.
En el proyecto convivían elementos de Chrysler, Chevrolet, Pontiac, Studebaker y Dodge, todos adaptados a una visión estética que priorizaba el impacto visual por encima de la coherencia industrial. También la posición de conducción, adelantada respecto al eje trasero, contribuía a darle un carácter casi de prototipo de exposición.
Entre Hollywood y los salones
El Mercury Bob Hope Special no tardó en salir del ámbito de los garajes privados. Ya desde comienzos de los años 50 empezó a circular por los principales eventos del motor en Estados Unidos, llamando la atención por su diseño fuera de lo común y por su capacidad de representar la estética de los 'custom cars' de la época. En distintos contextos expositivos se asoció a su nombre el de Bob Hope, célebre actor y cómico estadounidense, una figura central del entretenimiento del siglo XX en el país.
Precisamente esa exposición mediática contribuyó a reforzar su fama, hasta convertirlo en un objeto codiciado también fuera del mundo del automóvil. El coche apareció en actos vinculados al cine y la televisión, hasta llegar a utilizarse como pieza de exhibición en eventos promocionales y salones internacionales.
Con el paso de los años entró en el circuito de los clásicos de colección, cambiando de propietario en varias ocasiones y siendo finalmente restaurado para devolverlo a sus condiciones originales.
Mercury Bob Hope Special, interior
En 2009, el Mercury Bob Hope Special se subastó por unos 148.500 dólares, una cifra que confirmó su valor histórico más que técnico. Hoy se considera uno de los testimonios más significativos de la etapa de los 'custom cars' estadounidenses, un periodo en el que el ingenio de los constructores privados logró transformar piezas de diferentes coches en auténticos iconos de la cultura popular.
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