La BMW Serie 7 se acerca al restyling de mitad de ciclo, con un debut previsto en breve. La actualización será específica, sin modificar radicalmente un estilo que, tras las discusiones iniciales, se ha convertido en distintivo para la berlina insignia alemana.
Las novedades más evidentes afectarán al frontal. El doble riñón seguirá siendo protagonista, pero con un diseño más definido y una presencia escénica reforzada, probablemente con marco iluminado. También se confirman los faros divididos: finas luces diurnas en la parte superior y los grupos ópticos principales revisados, quizá con desarrollo vertical.
Los laterales y las proporciones se mantendrán casi idénticos, mientras que en la zaga se esperan ligeros retoques en los pilotos y el parachoques. Además de la estética, llegarán actualizaciones tecnológicas para el infotainment y los sistemas de asistencia, junto con posibles evoluciones de la gama de motores, en aras de la continuidad.