El Bugatti Veyron Super Sport, protagonista del récord de velocidad de 431 km/h establecido en 2010, sigue representando uno de los símbolos de la ingeniería de la casa francesa. Un ejemplar de pre-serie de la especial World Record Edition ha sido restaurado recientemente por el programa oficial La Maison Pur Sang en la planta de Bugatti en Molsheim. El coche, utilizado durante el desarrollo y la promoción internacional del hypercar, había recorrido más de 70.800 km. La restauración, que duró seis meses, afectó tanto al habitáculo como a la carrocería de fibra de carbono, devolviendo el vehículo a las especificaciones originales. Algunos componentes electrónicos y de refrigeración se actualizaron a la configuración de producción, mientras que el motor W16 y la caja de cambios se mantuvieron originales para preservar su valor histórico.

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