La Shelby Mustang GT500 de 2013 es la última evolución firmada por Carroll Shelby: V8 5.8 sobrealimentado de 662 CV (855 Nm), 0-100 km/h en 3,5 segundos y 320 km/h de velocidad máxima. Basada en la Mustang de quinta generación, se distingue por tomas de aire sobredimensionadas, puesta a punto específica, frenos Brembo y detalles deportivos. El habitáculo es esencial, con asientos Recaro, instrumentación clásica y sistema Ford SYNC. Al volante es brutal: aceleración inmediata, eje trasero exigente y un sonido envolvente gracias también a los escapes Borla. No es tan refinada como una supercar europea, pero ofrece una experiencia analógica, física y sin filtros, encarnando la esencia más pura de la muscle car americana moderna.