Un icono del automovilismo estadounidense será protagonista de la subasta Mecum del 20 de marzo en Estados Unidos: un Ford Model B Hi-Boy Roadster de 1932, un auténtico ejemplo de hot rod. Con este término se indica la transformación de coches ligeros de preguerra mediante motores más potentes, una suspensión rebajada y aligeramientos específicos para mejorar sus prestaciones. La configuración Hi-Boy, sin guardabarros y con la carrocería a la vista sobre el chasis, es de las más buscadas. Este ejemplar, construido por So-Cal Speed Shop, monta un V8 Chevrolet “crate” de 5,7 litros con cambio automático, frenos delanteros de disco y suspensiones traseras coilover. Ha recorrido aproximadamente 5.700 km y representa una referencia técnica e histórica para aficionados y coleccionistas.

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