El interior del Ferrari Luce representa el segundo capítulo del recorrido de presentación del primer eléctrico del Cavallino. El habitáculo está concebido como un espacio limpio y racional, donde conviven mandos físicos y pantallas digitales para garantizar una interacción directa e intuitiva con el vehículo. Ferrari ha optado por botones, palancas e interruptores mecánicos en lugar de grandes pantallas táctiles, para mantener una relación más táctil y envolvente entre el piloto y la máquina. En el centro de la escena está el volante de tres radios de aluminio reciclado, inspirado en los modelos históricos, acompañado por un cuadro de instrumentos digital con gráficos minimalistas y legibles. La secuencia de arranque parte de una llave de cristal con pantalla E-Ink e involucra a todo el habitáculo en una coreografía luminosa. Materiales como el aluminio mecanizado a partir de un bloque macizo y el vidrio de alta resistencia definen un ambiente tecnológico, refinado y pensado para durar en el tiempo.

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