Esta Lamborghini Diablo aparentemente anónima esconde una historia extraordinaria: es el vehículo de pruebas utilizado por el Grupo Volkswagen para testar el motor W16 destinado al Bugatti Veyron. Concebida en la era de Ferdinand Piëch, representa el enfoque extremo y sin concesiones que caracterizó muchos proyectos del grupo entre finales de los noventa y principios de los dos mil. Tras la adquisición de Lamborghini, a una Diablo SV se le retiró el V12 para dejar espacio al complejo W16, aún en fase de desarrollo. Las modificaciones en la carrocería, sobre todo en la zona trasera, revelan las necesidades de refrigeración del propulsor. Hoy, este coche es un testimonio único de los albores del Veyron y de una época irrepetible de la ingeniería automovilística.