La Citroën C-Airplay fue presentada en el MotorShow de Bolonia 2005 como un coche urbano experimental pensado para situarse entre el C1 y el C2. Compacta (3,30 metros), con líneas redondeadas y un frontal inspirado en los modelos Citroën de la época, ofrece elementos originales como los paneles transparentes en las puertas y un techo desmontable manualmente que se guarda en un compartimento dedicado, junto con la luneta trasera. El habitáculo es un ejercicio creativo: materiales innovadores, colores vivos y una consola táctil que integra los mandos de la caja de cambios Sensodrive y de las funciones principales. La habitabilidad está configurada como 2+2, con espacio trasero dedicado a niños o equipaje. Aunque sigue siendo un concepto, la C-Airplay influye en el diseño Citroën posterior con su estilo lúdico y poco convencional.

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