He participado en el primer co-driving del nuevo Mercedes-Benz Clase S, subiéndome a prototipos involucrados en la fase final de desarrollo en las carreteras alrededor de Sindelfingen. Una experiencia concreta, alejada de las presentaciones estáticas, que permite entender cómo Mercedes-Benz está perfeccionando su buque insignia de cara a su llegada al mercado. La nueva Clase S es protagonista de la actualización más profunda jamás realizada en una sola generación, con más del 50% de los componentes rediseñados o revisados. En el centro del proyecto se encuentra el nuevo Mercedes-Benz Operating System (MB.OS), una arquitectura electrónica unificada que gestiona el infoentretenimiento, la asistencia a la conducción, el confort y la dinámica del vehículo, diseñada para mantenerse actualizada en el tiempo gracias a las actualizaciones over-the-air a través de la nube. Durante el co-driving, emerge un enfoque orientado a la continuidad y a la coherencia de funcionamiento, sin soluciones invasivas para quienes viajan a bordo. Desde el punto de vista técnico, la gama de motores está completamente electrificada e incluye unidades de gasolina y diésel de seis y ocho cilindros, además de una versión híbrida enchufable con más de 100 km de autonomía eléctrica. Todos los propulsores adoptan un sistema mild hybrid de 48 Voltios con generador de arranque integrado de 17 kW. Se ha dedicado gran atención al confort de marcha, gracias a las suspensiones AIRMATIC y E-ACTIVE BODY CONTROL con gestión inteligente del amortiguamiento basada en datos Car-to-X, y a la dirección trasera de serie hasta 4,5 grados, disponible hasta 10 grados. La producción del nuevo Mercedes-Benz Clase S comenzará en 2026 en la planta de Sindelfingen.