El Nissan Skyline GT-R R32 es el coche que dio origen al mito de Godzilla, gracias a las prestaciones de la versión de competición. La carrocería angulosa, los pilotos traseros circulares y el alerón definen su carácter. El habitáculo es esencial, con asientos envolventes, instrumentación analógica y climatizador automático digital.
Bajo el capó trabaja el seis cilindros en línea RB26DETT de 2,6 litros biturbo, declarado por Nissan con 280 CV y 353 Nm. El sistema ATTESA transfiere par también a las ruedas delanteras, mientras que las ruedas traseras directrices mejoran la agilidad. La caja de cambios manual de cinco marchas y la entrega rabiosa hacen que la conducción resulte envolvente, pese a un equipo de frenos poco incisivo.