Bristol Cars vuelve a la escena automovilística y elige el Fighter como primer capítulo de su nueva era. El superdeportivo británico, diseñado a principios de los años 2000 y asociado al final de la producción de la marca en 2011, se completa ahora utilizando chasis, planos y componentes originales nunca empleados. Un ejemplar se presentó en el Salon Privé de Blenheim Palace, mientras que otros cuatro se construirán en los próximos meses. El Fighter es un biplaza de formas inspiradas en la aeronáutica, con características puertas de ala de gaviota y un motor V10 de 8,0 litros. La potencia parte de 525 CV y puede llegar a 600 CV, mientras que la velocidad máxima declarada alcanza los 338 km/h. La producción será artesanal y se llevará a cabo en el Reino Unido. Al frente del relanzamiento están Paul King y Richard Hackett, este último vinculado a la historia anterior de la marca.