Volvo EX60 (2026): todo lo que hay que saber sobre el nuevo SUV eléctrico sueco

Volvo Cars ha iniciado la producción del nuevo EX60 en la planta de Torslanda, a las afueras de Gotemburgo, con las primeras entregas a clientes previstas para el inicio del verano. Es el primer coche totalmente eléctrico diseñado, desarrollado y ensamblado íntegramente en Suecia, fruto de una inversión de unos 870 millones de euros para modernizar las instalaciones productivas. La respuesta del mercado ya ha superado las previsiones: los pedidos en Europa han sido notablemente superiores a las expectativas internas, hasta el punto de impulsar a la empresa a aumentar los volúmenes de producción ya para 2026.

El Volvo EX60 es el nuevo SUV eléctrico de tamaño medio del fabricante sueco —hoy parte del grupo Geely— y representa uno de los lanzamientos más esperados de los últimos años en el segmento premium. Heredero espiritual del XC60, el modelo térmico más vendido en la historia de Volvo con más de 2,7 millones de unidades producidas, el EX60 no es, sin embargo, una simple versión electrificada de su predecesor: es un coche completamente nuevo, nacido sobre una plataforma desarrollada íntegramente para vehículos de batería, llamada SPA3, concebida exclusivamente para vehículos eléctricos y sin los compromisos típicos de las plataformas nacidas para motores térmicos. Entre las novedades técnicas más relevantes está el megacasting, una técnica de fabricación que sustituye cientos de componentes separados por una única gran pieza fundida en aluminio, reduciendo el peso y aumentando la rigidez estructural. La batería está integrada en el suelo y pasa a formar parte portante de la propia carrocería, en una configuración cell-to-body.

En cuanto a prestaciones, las cifras hablan por sí solas. Gracias a la arquitectura de 800 voltios, el EX60 puede contar con una potencia de carga de hasta 370 kW en corriente continua: en 10 minutos se recuperan 340 kilómetros de autonomía, mientras que la carga del 10 al 80% se completa en solo 18 minutos. La autonomía máxima declarada en el ciclo WLTP alcanza los 810 kilómetros, un valor entre los más altos de la categoría. La gama se articula en torno a tres motorizaciones: la P6 de motor único, versión de acceso con un precio de partida algo superior a 65.000 euros; la P10 con tracción total y cerca de 500 CV; y la P12, la versión más potente de la lineup. Todas las versiones comparten la misma puesta a punto dinámica refinada, con suspensiones de control electrónico ajustables en tres niveles, independientes del modo de conducción seleccionado.

El habitáculo es minimalista pero cuidado: el salpicadero abandona la pantalla vertical tradicional por una pantalla horizontal de 15 pulgadas, ligeramente curvada, acompañada de una instrumentación digital de 11 pulgadas situada en la parte superior cerca del parabrisas. Los materiales son de alta calidad —ecopiel, plásticos blandos, inserciones de madera y tejidos— y los espacios interiores son generosos, con el suelo plano que hace aprovechable también la plaza central trasera. El maletero parte de unos 600 litros y supera los 1.600 litros abatiendo los asientos, a lo que se suman los 50-85 litros del compartimento delantero bajo el capó.

El EX60 llega también en la variante Cross Country, con una suspensión elevada 20 milímetros, pasos de rueda ensanchados, protecciones de los bajos en acero inoxidable y llantas exclusivas de 21 pulgadas. Los rivales directos son BMW iX3, Mercedes GLC eléctrica y Audi Q6 e-tron, pero Volvo busca diferenciarse con una autonomía superior, tiempos de carga entre los más rápidos de la categoría y un precio alineado con el del XC60 híbrido enchufable —una elección estratégica pensada para hacer accesible el paso al eléctrico sin renunciar al posicionamiento premium de la marca.

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