Los fabricantes de automóviles tradicionales deberían enfrentar la competencia china no oponiéndose, sino colaborando. Hoy en día, las marcas chinas poseen recursos y tecnologías avanzadas para vehículos eléctricos e híbridos, superando en competitividad a muchos rivales occidentales. Así como en su momento China aprendía de las marcas extranjeras gracias a las empresas conjuntas, ahora son estas últimas las que pueden aprender de los socios chinos. Una vía eficaz es el rebadging, es decir, renombrar modelos ya existentes de origen chino. Ford, Chevrolet, General Motors, Volkswagen, Hyundai, Toyota, Nissan, Renault y Stellantis ya están siguiendo esta estrategia, aprovechando asociaciones con productores como SAIC, Changan, FAW, Dongfeng, Geely y Leapmotor para ampliar la oferta global con modelos modernos, económicos y competitivos.

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