Brado debuta en la Motor Valley con la Carbon Buggy, una reinterpretación moderna de las históricas dune buggy, pensada para quienes buscan una conducción auténtica y sin filtros. El vehículo combina una carrocería íntegramente de fibra de carbono con una mecánica deliberadamente analógica: motor bóxer Volkswagen atmosférico refrigerado por aire, cambio manual y ausencia total de electrónica de asistencia. El proyecto nace de la experiencia de Matias Mussetta, ex técnico que también participó en el desarrollo de la Ferrari 499P, mientras que el diseño lleva la firma de Juan Manuel Diaz, autor de modelos icónicos como el Alfa Romeo 8C Competizione. El objetivo es volver a poner en el centro la ligereza, la implicación y el placer de conducción en una época dominada por la tecnología.