Hemos probado el Mercedes GLC 300 de, un híbrido diésel enchufable de 306 CV (197 térmicos + 156 eléctricos) con una batería de 31,5 kWh, en un trayecto de 172 km entre Roma y Viterbo para simular un día laboral típico. El resultado es sorprendente: un consumo medio de 3,8 litros/100 km de diésel y 13,7 kWh/100 km eléctricos, con el 57% del trayecto realizado en modo eléctrico.

El vehículo gestiona de forma autónoma la alternancia entre los dos motores, utilizando primero la batería y luego el diésel sin penalizar el consumo.

Al final de la prueba, la autonomía diésel era aún de 669 km: prácticamente no tocamos el depósito.

Una excelente solución para el negocio, especialmente con el nuevo régimen fiscal del 20% para los híbridos enchufables empresariales. Ideal para quienes recorren muchos kilómetros diarios. 

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