En 2011, Mini presentó el Rocketman, un concept de coche urbano que nunca llegó a producción. Pese a su discreta repercusión inicial, Mini sigue valorando llevar el Rocketman al mercado. Holger Hampf, responsable de diseño de Mini, describió el proyecto como apasionante y destacó el reto de encajar prestaciones en el compacto coche de 3,6 metros. El Rocketman era un hatchback de tres puertas que recordaba al original de 1959, con una estructura espacial de carbono, cuatro plazas y un portón trasero deslizante único.
La industria del automóvil ha evolucionado de forma significativa desde la fase de concept del Rocketman, y los coches modernos son más grandes y están equipados con más tecnología. Estos avances, junto con normativas de seguridad más estrictas, plantean desafíos para vehículos más pequeños como el Rocketman. Hampf subrayó la importancia de la seguridad y de los sistemas avanzados de asistencia al conductor en cualquier nuevo modelo de Mini, reconociendo el peso y la complejidad adicionales que aportan estas prestaciones. Actualmente, la empresa está analizando los volúmenes de mercado para determinar la viabilidad de la producción del Rocketman.
Hampf no especificó un calendario para el posible lanzamiento del Rocketman, pero dejó entrever que, si llega a hacerse realidad, podría ser un vehículo eléctrico orientado a competir con modelos como el Renault Twingo. La decisión de apostar por el Rocketman refleja el compromiso continuo de Mini con la innovación y la adaptación en un panorama automovilístico cambiante.