Madera de todoterreno por un precio menor: el Subaru más 'top'
¿Qué rival puede igualar la versatilidad y el tamaño del Outback por un coste de salida de 41.900 euros al contado?
Los crossover familiares, en clara desaparición, son tan polifacéticos que sirven para todo tipo de usos, tanto por carretera como por caminos, para una persona o con toda la familia, o incluso si disfrutas de aficiones al aire libre como el ciclismo o el senderismo, por ejemplo. El Subaru Outback además tiene un precio muy razonable y muchos más argumentos 'off road' que la mayoría de los SUV.
Piensa en la tarifa del nuevo Audi A6 Allroad o en la de cualquier todoterreno (incluso en los nuevos de origen chino: Santana Cajal, Galloper...) y comprobarás que el 4x4 japonés es una compra muy racional. Además, puede llevar la etiqueta Eco con el kit bifuel (gasolina y GLP) disponible. Lo hemos probado con el acabado intermedio Field.
El Subaru Outback, en cinco puntos clave:
Galería: Subaru Outback Field 2026, prueba
Diseño
Con 4,87 metros de longitud, el Outback es un modelo veterano (esta última generación lleva a la venta desde 2021), pero mantiene un diseño plenamente atractivo y vigente, pues ya sabes que la estética campera domina gran parte del mercado.
El coche presenta prominentes protecciones en toda la parte inferior de la carrocería (fíjate en los originales pasos de rueda), inserciones en color lima y también elementos en negro brillante, como partes del paragolpes y la parrilla, el pilar B y las cubiertas de los retrovisores.
Curiosamente, Subaru sigue apostando por marcos cromados en los laterales. Por cierto, la tercera ventana es bastante alargada, lo que facilita la visión del conductor en diagonal hacia atrás. A la hora de salir del asfalto, el Outback disfruta de 22 cm de altura libre al suelo y neumáticos Bridgestone con un amplio perfil 60, a pesar de contar con llantas de 18 pulgadas. Eso sí, esas ruedas no son del tipo M+S.
Interior
El habitáculo del Outback resulta muy parecido al del Crosstrek que probamos recientemente, si bien ofrece un punto más de calidad percibida gracias a mejores materiales en general. Por ejemplo, hay más guarnecidos blandos, pespuntes de color lima que ofrecen un acertado contraste o pedales acabados en símil aluminio.
La instrumentación sigue siendo analógica, con un pequeño 'display' central, mientras que la pantalla central llega a las 11,6 pulgadas y está dispuesta en formato vertical. Ojo, porque el marco cromado de este monitor puede crear reflejos bastante molestos y la incidencia de la luz sobre el 'display' empeora algo la visibilidad del mismo.
Por suerte, continúa habiendo diversos mandos convencionales, tanto en el volante como en la parte central del salpicadero (volumen del equipo de audio, 'warning' o temperatura del climatizador bizona). Por su parte, la palanca convencional impide generar más huecos portaobjetos en la consola central.
En el apartado tecnológico, el sistema Starlink de Subaru abarca vinculación inalámbrica de Android Auto y Apple CarPlay, así como un control por voz para dar órdenes sencillas con lenguaje natural (por ejemplo, "tengo calor" o "sintonizar 98.0 FM"), aunque sólo frases con muy poca complejidad. También hay varios puertos USB y tomas de 12V, pero no un navegador integrado ni una base de carga inalámbrica.
Detrás, disponemos de muy buen espacio en las plazas laterales (con respaldo regulable), mientras que la central es algo más estrecha, tiene el túnel de transmisión en los pies y carece de cinturón integrado (se encuentra en el techo). Además, hay salidas de aire y asientos calefactados, más dos puertos USB y ventanas oscurecidas. Los anclajes Isofix están escondidos por una cuidada tira de cuero que se puede retirar.
En cuanto al maletero, hay unos buenos 522 litros de capacidad y 1.822 abatiendo los asientos traseros, operación que deja una superficie plana de carga. El portón tiene accionamiento automático y el suelo de goma se limpia muy fácilmente. El doble fondo incluye un kit reparapinchazos, muy insuficiente para trayectos 'off road'.
Mecánica
Situado en posición longitudinal, el motor bóxer atmosférico, con 2,5 litros y cuatro cilindros, desarrolla 170 CV y 252 Nm. Su sonido a altas vueltas es delicioso, si bien creo que su empuje queda algo mermado por la transmisión automática con variador continuo Lineartronic, al menos cuando más se le exige. Quizá con una caja manual se podría sacar más provecho a esta mecánica.
En cualquier caso, las prestaciones son más que solventes: de 0 a 100 en 10,2 segundos y 193 km/h de velocidad punta. Además, si no realizamos muchos recorridos urbanos o trayectos 'off road' muy exigentes, el consumo real puede calcar o incluso bajar algo el oficial: entre 8 y 8,5 litros cada 100 km de media. Asimismo, el amplio depósito alcanza los 63 litros para lograr un correcta autonomía.
A diferencia del Crosstrek, la caja CVT sí incluye un modo M mediante levas, que permite jugar con las siete etapas prefijadas para poder practicar una conducción más natural simulando un cambio de marchas. Esta configuración se agradece al adelantar, ganar velocidad o practicar una conducción deportiva y también para disponer de freno motor en prolongados descensos.
Igualmente, hay que destacar que la transmisión resulta muy sedosa y pasa muy desapercibida en uso urbano y a velocidades constantes. Si no incorporas el kit bifuel, el Outback se tiene que conformar con la etiqueta C de la DGT.
En marcha
Si el Crosstrek me gustó mucho, especialmente por su versatilidad en asfalto y caminos, el Outback no le anda ni mucho menos a la zaga, aunque las dimensiones y el peso lo hacen menos ágil que su 'hermano' menor del segmento C a la hora de abordar curvas.
En cualquier caso, ofrece reacciones más efectivas que los SUV de ese tamaño, sin perder ni un ápice de aplomo y comodidad ante largos viajes. Sin duda, se trata de un vehículo familiar de primera, bien hecho y con un rodar a velocidad constante realmente agradable, aunque con un interior algo ruidoso.
En este sentido, una altura más bien limitada (no llega a los 1,70 metros) y el motor bóxer, que ayuda al reducir el centro de gravedad y mejorar la distribución del peso entre ejes, son dos importantes aliados, al igual que la tracción 4x4 permanente Symmetrical AWD para 'redondear' esas curvas difíciles.
Por cierto, los programas de conducción Sport (S) e Intelligent (I) varían bastante la respuesta al acelerador. El S está especialmente recomendado para adelantar con más seguridad. La postura al volante resulta perfecta y, aunque los retrovisores están un posición adelantada, no influye en la conducción. Las ADAS más molestas se desconectan en la pantalla y no con accesos directos.
Y si nos introducimos por caminos, la suspensión brinda un amplio recorrido para no hacer tope al desplazarnos a un ritmo adecuado, incluso mientras superamos pequeños agujeros. En la pantalla central hay información del sistema 4x4, así como del ángulo de inclinación.
Además de los dos ejes motrices, el control de tracción avanzado X-Mode (optimiza la motricidad a baja velocidades sobre superficies con baja adherencia) y el control de descenso de pendientes aportan sus cualidades para ser un coche realmente eficaz. Como curiosidad, la cámara trasera ofrece una visión algo más alejada (panorámica) de lo habitual.
Precio y equipamiento
Todo lo que ves en las fotos y te he comentado en el texto viene de serie en el acabado Field, con lo que tan sólo queda para el cliente la elección del color exterior. ¿No esperas una cifra por debajo de los 50.000 euros? Pues hay buenas noticias, ya que esta versión se queda en 44.550 euros al contado y la gama Outback comienza en tan sólo 38.900 euros financiando (41.900 sin el pago a plazos).
Así las cosas, parece misión imposible encontrar un vehículo tan grande y polivalente con este precio. De acuerdo, su consumo no es bajo, pero tampoco resulta descabellado y, a cambio, te llevas a casa un coche fiable y práctico a rabiar, que te hará presumir más incluso que comprar un SUV.
Subaru Outback Field
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