Se acabó: Bugatti ya no forma parte del Grupo Volkswagen
Porsche queda oficialmente fuera, dejando a Rimac firmemente al mando del futuro de Bugatti.
Se acabó: Porsche ha roto oficialmente sus lazos con Bugatti y Rimac, cerrando un capítulo importante en la historia del Grupo Volkswagen. La firma de Zuffenhausen completó el 9 de septiembre la venta de sus participaciones en Bugatti Rimac y Rimac Group, tras recibir la aprobación de las autoridades regulatorias.
De este modo, Porsche obtiene nada menos que unos 1.000 millones de euros por la operación, de los cuales 250 millones de euros ya están destinados a sus obligaciones de pensiones.
Sobre el papel, la operación nos muestra que Porsche racionaliza su cartera y se centra en su negocio principal. Pero en la práctica, marca el final de la implicación directa del Grupo Volkswagen en Bugatti tras casi tres décadas.
Se cierra una etapa histórica
Una historia que comenzó en 1998, cuando el entonces consejero delegado Ferdinand Piëch se hizo con los derechos del nombre Bugatti. El antiguo máximo dirigente del Grupo Volkswagen, célebre por gobernar con mano de hierro, no estaba interesado en limitarse a añadir otro emblema a la cada vez más impresionante colección de marcas de lujo del grupo.
Pero Bugatti fue sólo una parte, ya que bajo su mandato, el Grupo Volkswagen también adquirió Lamborghini y Bentley en 1998, como parte de una agresiva ofensiva en el mercado automovilístico de gama alta.
Bugatti La Maison Pur Sang Veyron
Bugatti fue la joya de la corona del Grupo Volkswagen
El proyecto de Bugatti fue, probablemente, el más extremo de los tres. Piëch quería un coche que llevase al límite lo técnicamente posible, algo que acabaría dando lugar al todopoderoso Veyron.
El hiperdeportivo de 1.001 CV se convirtió en uno de los proyectos automovilísticos que definieron la década de los 2000 y consolidó a la Bugatti moderna como fabricante de máquinas desmesuradamente potentes y extraordinariamente caras.
El Bugatti Veyron fue célebre por su motor W16
Resulta difícil exagerar la influencia de Piëch en lo que Bugatti terminó siendo. Tras su fallecimiento en 2019, Bugatti señaló que, sin Piëch, la marca no existiría en su forma actual. Más tarde, Porsche se implicó de lleno en el siguiente capítulo de Bugatti.
De hecho, en 2021, Porsche y Rimac crearon Bugatti Rimac, con Rimac Group controlando el 55% y Porsche el 45% restante. Y a su vez, Porsche también poseía una participación del 20,6% en Rimac Group. La idea era combinar la tradición de Bugatti en motores de combustión con la experiencia de Rimac en vehículos eléctricos.
Bugatti La Maison Pur Sang Veyron
Hiperdeportivos de 16 cilindros
Aquella colaboración dio lugar a coches realmente interesantes. La era del Chiron dio paso al Mistral y, más recientemente, al Tourbillon, que demostró que Bugatti no iba a convertirse sin más en otra marca de hiperdeportivos eléctricos. El Tourbillon monta un V16 atmosférico y un sistema híbrido, prueba de que la electrificación no implica necesariamente abandonar por completo la combustión.
Ahora, sin embargo, Porsche se queda fuera. Un consorcio liderado por HOF Capital, con BlueFive Capital, con sede en Abu Dabi, entre los inversores, ha completado la adquisición de las participaciones de Porsche. Rimac Group sigue siendo el accionista mayoritario de Bugatti Rimac, mientras que Mate Rimac asume la presidencia de Bugatti Automobiles además de su cargo como CEO de Bugatti Rimac.
Para Porsche, el razonamiento es sencillo. La compañía afirma que se está centrando en su negocio principal mediante la inversión en nuevos productos, como el sustituto del Macan de primera generación.
También trabaja en versiones eléctricas de los Boxster y Cayman, al tiempo que planea recuperar los modelos de gasolina. Un SUV de tres filas también está en desarrollo, y Porsche estudia un nuevo modelo de tipo GT e incluso un hiperdeportivo.
Para Bugatti, esto es el comienzo de algo, no el final. La marca entra en su siguiente fase con Rimac firmemente al mando y un nuevo grupo inversor aportando el capital necesario para ejecutar la visión a largo plazo de Mate Rimac.
La marca de élite con sede en Molsheim tiene la producción agotada hasta 2029, así que lo que queda de década pinta bastante bien, especialmente teniendo en cuenta que su máximo responsable es un auténtico apasionado del automóvil y parece saber claramente lo que hace.
Fuente: Porsche
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