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No es el Jeep Wrangler, pero sí un 4x4 diésel que te puedes permitir

Se llama ICH-X K2, está a la venta en España y espera con ganas al Santana Cajal.

ICH-X K2 2026
Foto: ICH-X
Fernando Moreno Fernando Moreno

Pese a encontrarnos en plena era de la electrificación, parece que los vehículos todoterreno de combustión resisten en el mercado y, de hecho, esperamos próximamente nuevos modelos de origen chino bajo marcas españolas y con precios razonables (Santana Cajal y un 4x4 de Galloper). Ahora bien, si no quieres esperar más, el ICH-X K2 lo tiene todo para intensas aventuras 'off-road'.

Comercializado por la compañía italiana DR Automobiles, este vehículo está basado en la primera generación del BAIC BJ40, es decir, es un coche chino que se ensambla en el país transalpino, algo semejante a la línea de negocio de EBRO, por ejemplo.  

Galería: Ickx K2

Calidad 'off road'

Su precio, del que hablaremos luego, lo sitúa como un vehículo mucho más accesible en comparación a rivales como el Toyota Land Cruiser, Ford Bronco o Land Rover Defender, entre otros. Y no temas por su calidad, pues el K2 se ha desarrollado a partir de un robusto chasis de largueros y travesaños.

Por supuesto, la tracción es total (aunque conectable), complementada por la reductora y los bloqueos de los diferenciales delantero y trasero. A la 'fiesta' se suman un eje rígido trasero con ballestas y unos buenos ángulos 4x4: 37º de ataque y 31º de salida, más 50 cm de capacidad de vadeo y 22 cm de altura libre al suelo. 

Ickx K2

El ICH-X K2 mide 4,64 metros de longitud, si bien destaca más por la anchura, 1,92 metros, y la altura, 1,87. Huelga decir que, estéticamente, el coche supone un clon del desaparecido Jeep Wrangler, hasta el punto de que alguno que otro los puede confundir.

Línea militar, bisagras a la vista, luneta posterior sin inclinación, pasos de rueda trapezoidales o rueda de repuesto anclada en el portón demuestran que el Wrangler ha servido de clara inspiración para este vehículo chino. 

Motor diésel con sentido 

La mecánica diésel parece la más lógica en un vehículo de este tipo y el K2 no decepciona con un bloque de gasóleo con 2 litros, 162 CV y 380 Nm, vinculado a una transmisión automática con convertidor de par de ocho velocidades. Con este binomio, el coche declara una velocidad máxima de 160 km/h y un consumo medio homologado de 10,3 litros cada 100 km.

Viendo el interior queda patente el amplio equipamiento de fábrica: doble pantalla de 12,3 pulgadas, asientos de cuero, climatizador bizona, volante multifunción, cámara de asistencia al aparcamiento trasero o conexión de 220 V. Todo, en un ambiente que recuerda poderosamente al del Mercedes-Benz Clase G.  

En el apartado práctico, además de cinco amplias plazas, el K2 también ofrece un maletero que supera de largo los 500 litros (532) y se amplía a 965 en el caso de abatir los asientos traseros. 

El ICH-X K2, ensamblado en la planta italiana de Macchia d'Isernia, se comercializa en España por 58.500 euros. No es una tarifa baja en el sentido estricto, pero sí lo es viendo las de los rivales de marcas tradicionales. La garantía oficial llega a cinco años o 100.000 kilómetros, lo que antes suceda.