El E-Car ya está listo, pero antes Stellantis tiene una petición
Antonio Filosa aclara en el Salón del Automóvil de París: el pequeño vehículo eléctrico ya cumple los requisitos de homologación; ahora se necesitan normas más flexibles y supercréditos
El E-Car de Stellantis ya es un coche en toda regla, al menos desde el punto de vista de la homologación. Para sacar a la carretera este pequeño vehículo eléctrico, concebido para hacer más accesible la movilidad con cero emisiones, no hace falta inventar una nueva categoría de vehículos. Lo que falta, según Antonio Filosa, director ejecutivo de Stellantis, es una intervención de la Unión Europea para fomentar el desarrollo y la difusión de los coches eléctricos compactos y económicos.
El propio Filosa lo dejó claro en el Salón del Automóvil de París, explicando que el proyecto no depende de la introducción de nuevas normas que permitan circular al E-Car. La petición del Grupo es otra: conseguir una normativa más flexible para los coches eléctricos pequeños, con una longitud inferior a cuatro metros y un precio objetivo de unos 15.000 euros.
Una medida que, según las intenciones de Stellantis, podría contribuir tanto a ampliar el público del coche eléctrico como a reforzar la competitividad de la industria automovilística europea.
El E-Car es un coche de verdad, no un cuatriciclo
Uno de los puntos sobre los que Filosa ha querido aclarar las cosas se refiere precisamente a la naturaleza del E-Car. Este pequeño vehículo eléctrico puede homologarse como automóvil y puede circular tanto en ciudad como en carreteras interurbanas, incluidas las italianas, respetando la normativa prevista para esta categoría de vehículos. Por lo tanto, no es un cuatriciclo ligero ni pesado y no es necesario incluirlo en una nueva clase normativa para poder utilizarlo.
El E-Car europeo, la imagen generada por Motor1.com
"El vehículo puede homologarse independientemente de los supercréditos", ha precisado el director ejecutivo de Stellantis, subrayando que la cuestión normativa se refiere a un aspecto distinto de la posibilidad de poner el modelo en circulación. El objetivo es crear condiciones más favorables para los coches eléctricos de pequeño tamaño, de modo que su producción resulte sostenible y permita a los fabricantes ofrecerlos a precios más asequibles.
La visión es la de un automóvil que se pueda utilizar sin las limitaciones asociadas a los cuatriciclos: tal y como explicó Filosa, un E-Car debería poder viajar "de Bérgamo a Santa María de Leuca", recorriendo todas las carreteras italianas.
Su difusión, por lo tanto, no depende de la creación de una nueva categoría de vehículos, sino de la capacidad de establecer unmarco normativo y económico favorable a los coches eléctricos pequeños.
Stellantis solicita supercréditos para los coches eléctricos pequeños
La propuesta dirigida a Bruselas se refiere a la introducción de un sistema de supercréditos para los coches eléctricos compactos y económicos fabricados en Europa. En concreto, Stellantis desearía que cada vehículo de este tipo tuviera un mayor peso en el cálculo del cumplimiento por parte de los fabricantes de los requisitos normativos sobre emisiones, el denominado 'compliance'.
Este mecanismo permitiría, por tanto, reconocer un valor añadido a los pequeños vehículos eléctricos fabricados y vendidos, premiando las inversiones en modelos asequibles y con cero emisiones. No se trataría de eliminar las obligaciones en materia de emisiones ni de crear una categoría de automóviles con normas completamente distintas, sino de introducir una mayor flexibilidad para un tipo de vehículos que Stellantis considera estratégico para el futuro del mercado europeo.
Concepto Citroën Oli
El precio objetivo de unos 15.000 euros es fundamental en esta estrategia. De hecho, reducir el umbral de acceso a la movilidad eléctrica podría atraer a nuevos clientes, en particular a aquellos para quienes el coste de adquisición sigue siendo un obstáculo. Al mismo tiempo, un marco normativo más favorable podría ayudar a los fabricantes europeos a invertir en este segmento del mercado, hoy en día crucial para conciliar la transición energética con la sostenibilidad industrial.
La petición de Stellantis a Europa durante el Salón del Automóvil de París es, por tanto, clara: no se necesitan nuevas normas para permitir que el E-Car circule, sino incentivos normativos que hagan más rentable desarrollar y vender coches eléctricos pequeños. El vehículo ya puede homologarse hoy mismo; sin embargo, según Filosa, para convertir el proyecto en una respuesta concreta a la demanda de movilidad accesible, se necesita un contexto europeo capaz de respaldar su difusión.
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