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El Toyota más curioso: híbrido enchufable y sólo 420 kg

El prototipo 1/X consumía únicamente 2,2 litros cada 100 km.

Toyota 1/X (2007)
Foto: Toyota

Hoy en día, incluso algunos eléctricos compactos pesan casi dos toneladas. ¿Qué ha pasado con los coches ligeros? Hace casi 20 años ya había planteamientos interesantes en este sentido.

Sin ir más lejos, con el 1/X, pronunciado "one X", Toyota presentó en el 40º Salón de Tokio de 2007 un prototipo que redefinía el concepto de respeto medioambiental.

El principal objetivo de desarrollo de este concept era reducir casi a la mitad el consumo de combustible del entonces pionero híbrido Toyota Prius, que era de 5,1 litros cada 100 kilómetros, sin que ello implicara renunciar al espacio interior. Así nació un automóvil ligero y optimizado aerodinámicamente que, con una longitud de sólo 3,90 metros, ofrecía a cuatro ocupantes el mismo espacio que el Prius.

Galería: Toyota 1/X (2007)

Batalla larga y un empaquetado inteligente

La clave de esa excelente habitabilidad estaba, por un lado, en una batalla relativamente larga, de 2,60 metros. Por otro, los pasajeros se beneficiaban de la inteligente ubicación del sistema de propulsión, situado directamente bajo los asientos traseros.

En el 1/X, Toyota aprovechó de forma sistemática las ventajas específicas de la tecnología híbrida enchufable, reduciendo considerablemente el tamaño del motor de combustión gracias a la mayor capacidad eléctrica del sistema. Al prototipo le bastaba así con un pequeño bicilíndrico de sólo 500 cm3 que, combinado con la mecánica eléctrica, proporcionaba las prestaciones deseadas.

Toyota 1/X (2007)
Foto: Toyota

Además, el pequeño motor de combustión estaba diseñado como propulsor flex-fuel: podía funcionar tanto con gasolina convencional como con bioetanol, más respetuoso con el medio ambiente, lo que permitía reducir aún más las emisiones de CO2 del prototipo.

Con la tecnología enchufable, Toyota ampliaba las posibilidades de circular en modo eléctrico y, por tanto, sin emisiones. Además de la recarga automática de la batería durante la marcha mediante la recuperación de energía en las frenadas, el propietario del vehículo tenía la opción de recargar electricidad desde una toma de corriente doméstica.

Un peso pluma gracias a la fibra de carbono

La reducción drástica del tamaño del motor de combustión iba de la mano de una minimización radical del peso del vehículo. El Toyota 1/X pesaba sólo 420 kg, apenas un tercio de lo que pesaba el Prius de la época.

Este aligeramiento extremo se debía al amplio uso de materiales compuestos de fibra de carbono de alta calidad, similares a los empleados en los chasis monocasco de los monoplazas de Fórmula 1. La estructura portante del 1/X y partes esenciales de la carrocería estaban fabricadas íntegramente con este material de alta tecnología.

Toyota 1/X (2007)
Foto: Toyota

También contribuían al peso excepcionalmente bajo del prototipo los asientos, que gracias al uso de un moderno material de malla resultaban especialmente ligeros y de paredes finas, sin perder el confort habitual de un asiento convencional.

Pese a la generosa superficie acristalada, el techo también aportaba su parte al ahorro de peso: estaba fabricado con plásticos especiales que reproducían la estructura natural de las fibras vegetales y dejaban pasar al habitáculo la luz diurna suavemente filtrada.

Toyota 1/X (2007)
Foto: Toyota

Con el objetivo de desarrollar un automóvil especialmente respetuoso con su entorno, los técnicos diseñaron para el 1/X neumáticos estrechos y llantas específicos. En conducción bajo la lluvia, levantaban la menor cantidad de agua posible, de modo que no perjudicaban la visibilidad de los vehículos que circulaban detrás.

También en el plano acústico, el conductor del 1/X estaba conectado con su entorno de una forma novedosa. El prototipo contaba con pequeños micrófonos que actuaban como 'oídos' electrónicos, transmitiendo de forma selectiva al interior los sonidos ambientales, por ejemplo en el tráfico urbano. Sin embargo, los ruidos molestos de la marcha y los tonos desagradables se filtraban.