El superdeportivo de los años 60 con cámara trasera
El Holden Hurricane australiano era un concept repleto de innovaciones tecnológicas. También incorporaba un sistema de navegación.
Fue concebido en Australia, pero sus líneas y sus soluciones, muy avanzadas para la época, dieron la vuelta al mundo. Corría 1969 y Holden presentó el Hurricane Concept, un prototipo bajísimo y futurista, planteado claramente como un auténtico laboratorio tecnológico sobre ruedas.
Nacido para estudiar el automóvil del mañana, el Hurricane representó un extraordinario ejercicio de innovación que aún sorprende hoy en día. Te mostramos los motivos.
Galería: Holden Hurricane Concept (1969)
Un laboratorio sobre cuatro ruedas
A finales de los años 60, Holden, la marca australiana del grupo General Motors, decidió desarrollar un concept car completamente distinto a cualquier modelo presente en su gama.
El objetivo no era construir un superdeportivo destinado a la producción, sino crear una verdadera plataforma experimental sobre la que probar nuevas ideas en diseño, materiales, electrónica y soluciones técnicas. El proyecto se encargó al diseñador Ken Genest, bajo la dirección de Don DaHarsh, y debutó oficialmente en 1969.
El aspecto del Holden Hurricane llamaba la atención de inmediato. La carrocería adoptaba una silueta en forma de cuña extremadamente baja, ancha y estilizada, anticipando un lenguaje de diseño que se convertiría en uno de los símbolos de los superdeportivos de la época.
Con apenas 99 cm de altura, el Hurricane parecía casi pegado al asfalto. Las proporciones eran extremas, con un parabrisas muy inclinado, superficies completamente 'limpias' y un frontal afilado que transmitía sensación de velocidad incluso en parado.
Muchos observadores reconocieron en el Hurricane uno de los coches que posteriormente inspiraron modelos icónicos como el Lancia Stratos Zero, el Ferrari 512 S Berlinetta Speciale y el Maserati Boomerang, demostrando cómo un proyecto nacido al otro lado del mundo pudo influir en el diseño internacional.
Un habitáculo sin puertas
Entre las características más sorprendentes del Holden Hurricane destacaba, sin duda, su sistema de acceso. En lugar de puertas convencionales, se instaló una gran cúpula transparente que, mediante un sistema hidráulico, se elevaba y pivotaba hacia delante.
Al mismo tiempo, los asientos también subían y se inclinaban hacia el exterior, facilitando la entrada y la salida del habitáculo (lo puedes ver en la foto principal de este artículo).
En el interior, el salpicadero sustituía la instrumentación analógica por uno de los primeros ejemplos de pantallas digitales, una elección excepcionalmente avanzada para 1969. Entre las innovaciones más llamativas figuraba el sistema Pathfinder, un primitivo dispositivo de navegación que utilizaba señales magnéticas instaladas en la calzada para sugerir la ruta al conductor.
También contaba con una cámara trasera, probablemente una de las primeras instaladas en un automóvil. La imagen se transmitía a una pantalla de televisión de circuito cerrado situada en la consola central, anticipándose en más de 40 años a las modernas cámaras de aparcamiento.
Tampoco faltaba el climatizador automático Comfortron, capaz de mantener constante la temperatura interior, además de una radio con búsqueda automática de frecuencias, otra tecnología muy sofisticada para la época.
Motor V8 central y más innovaciones
En la base del Hurricane se encontraba un motor V8 de 4,2 litros montado en posición central-trasera y asociado a la propulsión trasera mediante una caja de cambios manual de cuatro velocidades.
La mecánica desarrollaba alrededor de 259 CV y fue uno de los pocos componentes del concept que realmente llegaron a la producción en serie. De hecho, aquel V8 lo emplearon cientos de miles de Holden en los años posteriores, contribuyendo al éxito comercial de la marca.
El coche incluía además una solución bastante inusual: discos de freno delanteros en baño de aceite, refrigerados mediante radiadores específicos para mejorar la disipación del calor durante una conducción más exigente.
Pese a la enorme inversión económica, el Holden Hurricane siguió siendo un ejemplar único. Muchas de sus tecnologías resultaban demasiado caras o extraordinariamente complejas para trasladarlas a automóviles de gran serie.
Sin embargo, el proyecto cumplió plenamente su objetivo, permitiendo a los ingenieros de Holden experimentar con materiales, electrónica y nuevas arquitecturas constructivas que influyeron en el desarrollo de modelos posteriores, y no sólo dentro de la marca australiana.
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