Las baterías de estado sólido llegarán a las motos... en el futuro
No es una tecnología de presente cercano, según LG Energy Solution.
Dos tecnologías muy diferentes entre sí están dominando la actualidad: la inteligencia artificial (IA) y las baterías de estado sólido. Se ha invertido mucho dinero en ambas y, para bien o para mal, han llegado (o están llegando) para quedarse.
Las baterías prometen revolucionar el mercado de los vehículos eléctricos, con cualidades como mayor autonomía, recargas más rápidas, vidas útiles más largas y mucho más. En el segmento de los coches, parece que los especialistas chinos las tendrán listas a partir de 2027, aunque primero llegarán a los automóviles premium y de una forma muy escalonada.
Ahora bien, otras compañías especializadas admiten que las baterías de estado sólido, tanto para coches como para motos, no están cerca de hacerse realidad. Así lo explicó recientemente a la prensa Robert Lee, presidente de LG Energy Solution para Norteamérica, durante la inauguración de una planta de fabricación de la compañía.
“El problema de las baterías de estado sólido es la producción a gran escala. Tienen una densidad energética muy buena, pero en función del formato, la mayoría de las empresas tienen dificultades”, afirmó Lee.
Y añadió: “Probablemente las veréis en smartphones una década antes de estar integradas en vehículos eléctricos. Espero primero aplicaciones especializadas antes de que podamos plantearnos que sean adecuadas para el ámbito de la movilidad”.
Eso no significa que LG y otros fabricantes vayan a detener la investigación y el desarrollo de baterías de estado sólido. Ni mucho menos. Pero pone de manifiesto el reto de escalar la producción desde algo como un smartphone hasta un producto de mucho mayor tamaño.
Si compañías del tamaño de LG, con el dinero que ha invertido en I&+D y el conocimiento acumulado en su organización, van despacio en este tema, una empresa más pequeña con recursos muy inferiores tardará aún más tiempo en tener lista su propia batería.
Entonces, ¿qué significa todo esto? Pues que las baterías de estado sólido, fuera de los especialistas chinos, continúan siendo una tecnología de futuro, algo que podría alcanzarse en algún momento, pero no una realidad inmediata.
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