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El Mazda CX-30 no cambiará hasta 2031

Los aranceles y los recortes de costes en Mazda provocan que la nueva generación del coche no esté en la lista de prioridades.

Mazda CX-30 2026
Foto: Mazda

El Mazda CX-30 lleva a la venta desde 2019 y no recibirá un relevo generacional a corto plazo. El consejero delegado de Mazda, Masahiro Moro, declaró al diario japonés Chugoku Shimbun que la próxima generación no llegará hasta el ejercicio fiscal 2030, que se extiende hasta marzo de 2031.

Eso supone una vida comercial de 12 años para el CX-30 actual, un periodo inusualmente largo incluso para los ciclos de producto, tradicionalmente conservadores, de Mazda. Moro atribuyó el retraso a una presión de costes que el fabricante no puede ignorar.

Un coche ya veterano

El CX-30 no es un modelo menor dentro de la gama de Mazda. Al contrario, es el segundo vehículo más vendido de la marca a nivel mundial, con 208.869 unidades comercializadas en 2025, sólo por detrás del CX-5. Posponer su rediseño hasta 2030 significa que Mazda confía una parte muy importante de su volumen a un vehículo ya con siete años y que envejecerá aún más. 

Ahora bien, Mazda no va a dejar intacto el CX-30 actual. El fabricante ya ha introducido el Model Year 2027 y ese patrón, basado en actualizar una plataforma veterana en lugar de desarrollar un modelo completamente nuevo desde cero, parece ser la estrategia que la firma asiática pretende mantener hasta 2031 en este coche. 

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Por qué Mazda retrasa el nuevo CX-30

Moro fue directo al explicar los motivos. "Los cambios son cruciales, ya que Mazda se enfrenta a vientos en contra a escala global, incluida la inestabilidad económica en mercados clave, el aumento de los costes de las materias primas y el fuerte incremento de los aranceles de importación en Estados Unidos", afirmó.

Más en concreto, los aranceles estadounidenses a los vehículos fabricados en Japón han pasado del 2,5% al 15%, un cambio que golpea más a Mazda que a otros rivales con mayor producción en el país norteamericano.

El plan pasa por apoyarse en soluciones de ingeniería ya probadas en otros modelos de la gama. El próximo CX-30 tomará métodos de reducción de costes del nuevo CX-5, que logró una reducción del 10% en el peso del acero de la carrocería pese a crecer 11,4 cm respecto a su predecesor.

Mazda tiene como objetivo recortar costes estructurales por valor de 200.000 millones de yenes (1.100 millones de euros) entre los ejercicios fiscales 2025 y 2027, y el retraso en el relevo del CX-30 forma parte de ese cálculo.

Ten en cuenta que Mazda no pertenece a ninguna gran multinacional para poder beneficiarse de sinergias y componentes a la hora de desarrollar sus coches. Eso sí, esta situación contrasta con la de los fabricantes chinos, capaz de cambiar los coches por completo en muy pocos años.