En los 80 supusieron una revolución y, ahora, son el sueño de muchos coleccionistas.

Ferrari F40 1987

1.- Ferrari F40 (1987)

Este Ferrari, nacido para conmemorar el 40 aniversario de la marca italiana, es para muchos el mejor superdeportivo de todos los tiempos. Y, aunque eso es un juicio subjetivo, el hecho de que estuviese concebido, desde el primer hasta el último tornillo para ser el más veloz, podemos considerarlo como un hecho objetivo.

Tanto como las increíbles prestaciones de su motor de gasolina 3.0 V8 biturbo que, con 478 CV y un par motor de 569 Nm, que permitía impulsar los 1.088 kilos del Ferrari F40, de 0 a 100 km/h, en 4,1 segundos y hasta los 321 km/h de velocidad máxima.

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BMW M3 E30 EVO II

2.- BMW M3 (1985)

Para poder competir en el Grupo A del campeonato de turismos, BMW necesitaba desarrollar una berlina de altas prestaciones, que le permitiera homologar su vehículo de competición. Y así nació el que, tal vez, sea el modelo más legendario de la marca: el BMW M3 E30. Más rígido, potente y ancho que el Serie 3 convencional.

Curiosamente, en aquel momento se descartó emplear en él su afamado motor de 6 cilindros en línea. La solución resultó ser un bloque tetracilíndrico, de 2,3 litros, que desarrollaba 195 CV... y que llegó hasta los 220 CV, en la versión EVO II. ¿El resultado? Para muchos, la mejor berlina deportiva de la historia.

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Porsche 959 Sport 1988

3.- Porsche 959 (1986)

Cuando en los años 80, el Grupo B de rallies estaba en pleno apogeo, todos los fabricantes querían estar presentes en esa categoría. Para entrar en ella, la marca alemana creó uno de sus automóviles más legendarios que han existido: el Porsche 959.

Dotado de tracción total y ayudas a la conducción con las que el resto de coches de los años 80 solo podrían soñar, cualquier unidad que encuentres te costará millones de euros. Eso, suponiendo que la encuentres, ya que solo se fabricaron 337 unidades de este Porsche (además de otras ocho después de que cesase oficialmente la producción del modelo). ¿Sus prestaciones? Los 450 CV de su bloque de seis cilindros bóxer, con 2.849 cm3 y dos turbocompresores KKK, le permitían alcanzar los 315 km/h.

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Peugeot 205 T16

4.- Peugeot 205 T16 (1984)

Es uno de los coches más icónicos de los años 80. Con un motor turboalimentado situado en posición central y tracción total, el Peugeot 205 T16 nació con el fin de homologar el coche de rallies del Grupo B y, en la actualidad, continúa siendo el Peugeot de calle más radical que se ha fabricado.

Desde el punto de vista mecánico, este Peugeot equipaba un propulsor turboalimentado de gasolina, con 1,8 litros de cilindrada y 200 CV; es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 6,0 segundos y de alcanzar 210 km/h. Son prestaciones propias de los mejores utilitarios deportivos actuales… pero este Peugeot las ofrecía hace más de 30 años.

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Audi Sport Quattro 1985

5.- Audi Quattro (1980)

Este es el coche que hizo ganarse a Audi la merecida reputación como especialista en la construcción de vehículos con tracción total. Fue concebido como un coche de rally del Grupo B, y eso significa que para poder competir, la compañía alemana debía fabricar, al menos, 200 unidades de calle de este modelo. Su eficacia en los tramos más resbaladizos de los rallies, hizo que Audi implementara su sistema de tracción total en los coches de calle.

Las unidades homologadas para circular por asfalto contaban con un motor de cinco cilindros, de 2.144 cm3, dotado de un turbocompresor, que pasaba de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y alcanzaba 220 km/h. Las unidades finales contaban con un diferencial autoblocante de tipo Torsen y un motor potenciado hasta los 220 CV.

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