Los deportivos modernos son cada vez más rápidos y eficaces pero, cuando se trata de transmitir sensaciones, estos cinco coches son inigualables.

Coches que debes conducir una vez en tu vida

McLaren F1

Entre 1992 y 1998, se comercializó el que, para muchos, es el mejor coche de todos los tiempos: el McLaren F1. Hoy en día, sigue siendo el automóvil con motor atmosférico más rápido de la historia... y uno de los más cotizados, teniendo en cuenta que su valor superaría los 10 millones de euros en una subasta.

Curiosamente, mientras Gordon Murray esperaba un avión, comenzó diseñar un boceto de un supercoche con tres plazas (el conductor iba sentado en el centro), que debería cumplir dos requisitos imprescindibles: pesar menos de 1.000 kilos y superar los 550 CV. Esos bocetos finalmente se convirtieron en el McLaren F1.

De reducir el peso, se encargó un chasis fabricado en fibra de carbono y kevlar. De impulsarlo, un propulsor 6.0 V12 de origen BMW, que desarrollaba 630 CV a 7.400 rpm y 650 Nm de par máximo, asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades. Gracias a esta dupla, pasaba de 0 a 100 en 3,2 segundos y alcanzaba 370 km/h. Tan solo se fabricaron 106 unidades, de las que sobreviven algo menos de un centenar.

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Ferrari F40

A finales de los años 80, Enzo Ferrari encargó a sus ingenieros que construyeran el mejor coche del mundo y, el resultado, fue uno de los supercoches más célebres de todos los tiempos: el Ferrari F40, del que se fabricaron 1.311 unidades. 

Un modelo que pesaba únicamente 1.100 kilos y que estaba dotado de un propulsor V8 de 2.933 cm3, en posición central trasera, con dos turbos IHI, que le permitían ofrecer 478 CV a 7.000 rpm.

Aunque son cifras superadas por los deportivos actuales, quienes lo han conducido aseguran que la brutalidad de este motor biturbo era algo digno de ser recordado.

En cualquier caso, teniendo en cuenta que apareció en 1987, su aceleración de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos y sus 324 km/h de velocidad máxima pueden considerarse estratosféricos. Por su puesto, para aligerar, se eliminaron todos los elementos ‘superfluos’, como el ABS, el equipo de audio o los tiradores de las puertas.

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Porsche 959

Al igual que sucedió con el Ferrari F40, el póster del Porsche 959 adornó la habitación de la mayoría de adolescentes de finales de los 80 y, hoy, es uno de los grandes mitos del fabricante alemán. A España, tan solo llegaron 12 de las 37 unidades fabricadas… y una de ellas está en manos de la Casa Real.

Estaba impulsado por un motor bóxer de gasolina, de 3,0 litros y seis cilindros, con 450 CV aunque, de forma opcional, Porsche permitía instalar un kit que incrementaba esa potencia hasta los 515 CV y que le permitía acelerar de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y alcanzar 339 km/h.

Además, incorporaba tecnologías propias de los coche de rallies del Grupo B, como un sistema de tracción total con varios modos de funcionamiento: lluvia, nieve y diferencial bloqueado. 

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Bugatti Veyron 16.4

Apareció en 2005 y, por aquel entonces, a su lado, cualquier Ferrari parecía un coche lento. No es de extrañar, ya que este superdeportivo equipa un motor central trasero, de 8,0 litros de cilindrada, 16 cilindros en W y cuatro turbocompresores.

¿Sus prestaciones? Sus 1.001 CV de potencia le permitían pasar de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, alcanzar 300 km/h en apenas 15,0 segundos y registrar 407 km/h de velocidad máxima. Su versión Super Sport (en la foto superior) incrementaba su potencia hasta los 1.200 CV y la velocidad máxima hasta los 431 km/h.

Esos datos han provocado que, para muchos expertos, sea el mejor coche en lo que va de siglo XXI.

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Mercedes-Benz 300 SL Gullwing

Se fabricó entre 1954 y 1963 y está considerado por muchos como el primer superdeportivo de calle de la historia. Ha pasado a los anales por sus peculiares puertas tipo 'alas de gaviota' y porque sus prestaciones solo estaban al alcance de los coches de competición de la época. 

Su motor de gasolina, con seis cilindros y 245 CV, le permitía alcanzar los 100 km/h, desde parado, en 8,2 segundos y 245 km/h. ¿Una curiosidad? En su nomenclatura, la cifra 300 hace referencia a su cilindrada, de 3,0 litros, mientras que las letras SL significaban Sport Leich que, traducido al castellano, es deportivo ligero.

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