Pensar en Suzuki con una berlina deportiva en su catálogo resulta bastante extraño, pero lo cierto es que la tuvo desde el año 2010. El Kizashi montaba un propulsor de gasolina de 2,4 litros y 178 CV, y podía disponer de tracción total.

Este coche mostraba hasta dónde podía llegar la marca japonesa a la hora de fabricar un coche diferente a sus dos especialidades, los 4x4 y los pequeños modelos urbanos.