Algunos consideran el Citroën C3 de primera generación como el heredero del legendario Citroën 2CV, al que hizo homenaje con ciertos guiños a nivel de diseño, pero la compañía francesa estuvo todavía más cerca de resucitar el mítico modelo.

Ocurrió en el año 2009 con el Revolte, un concept car eléctrico de gran inspiración retro que, durante un tiempo, fue contemplado como un firme candidato a convertirse en el nuevo modelo de acceso de la gama DS, antes incluso de que la marca emprendiera su camino de forma independiente a Citroën.