En Estados Unidos, a finales de los años 90, surgió un gran deseo de hacer resurgir algunos modelos míticos, y en los salones de Detroit, Nueva York o Chicago, fueron apareciendo infinidad de prototipos que prometían bonitos diseños y altas prestaciones.

Entre ellos estaba el Chevrolet Bel Air concept de 2002, que reinterpretaba el diseño del famoso modelo de los años 50 y 60, en versión descapotable. No era un mero ejercicio de diseño, ya que estaba basado en la plataforma B de General Motors y contaba con un potente motor experimental, aunque finalmente nunca se fabricó.