Sir Alec Issigonis colocó un gran velocímetro central en el Mini original de 1959 y, aunque la marca ha cambiado de manos varias veces, hoy en día se mantiene ese componente como una de las señas de identidad de la casa. 

Aunque no es la solución más ergonómica, podemos ver la velocidad en una pantalla anclada tras el volante. Por cierto, ahora la esfera central incluye la navegación y el sistema multimedia.