Con la segunda generación desvelada en 2015, el Ford GT dio un importante salto adelante en términos de aerodinámica. De hecho, el perfil de la carrocería se ha mejorado con un sistema activo que puede maximizar la fuerza descendente en ciertas condiciones.

Además de la capacidad de reducir la distancia al suelo en 50 milímetros en el modo Track, el superdeportivo norteamericano dispone de un alerón trasero móvil que, en reposo, se integra en la carrocería.