Hace unos años, SEAT tenía una gama excelente, pero con una gran carencia: sin ningún SUV puro en el mercado, se encontraba en inferioridad de condiciones frente a la competencia.

Sin duda, ese déficit quedó solventado con la llegada del Ateca, el modelo que abrió el camino a la explosión campera de la marca, con la posterior llegada de los Arona y Tarraco. Además, el Ateca también se convirtió en el primer modelo de CUPRA, en su nueva andadura en solitario, como marca 100% independiente.