A diferencia de sus predecesores, la edición del 40º aniversario no ofrecía una evolución técnica, sino un adorno especial, disponible solo para 50 unidades.

Se caracterizaba por la carrocería pintada en un verde Artemis especial de tres capas y por detalles como los marcos de las ventanas de fibra de carbono, los asientos con diferentes tapizados para el conductor y el pasajero y las placas de matrícula habituales. El equipamiento también incluía una maleta firmada a juego.

Algunos años más tarde, con ocasión del 45º aniversario, se propuso un nuevo montaje especial para el Murciélago (que entretanto se había convertido en el LP640), sin elementos particularmente importantes y en varios colores especiales.